La irrefutable verdad

*texto publicado por el Licenciado Yeuda Ribko en la página de internet Darjei Noam.

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Respuesta

Gracias por tan intrigantes preguntas que nos sirven no sólo para demostrar fehacientemente la veracidad de la Torá, sino que también la elección de Israel por parte de Dios; la existencia de Dios; la tremenda probabilidad de falsedad de las religiones; el lamentable estado moral-espiritual-cultural en que nos encontramos.

Como siempre ocurre con el verdadero judaísmo: hechos en concordancia con las palabras.

 

El Pueblo que testifica
La Revelación en Sinai no fue exclusivamente al solitario Moshé.
Dios Reveló Su Majestad a (alrededor de) tres millones de personas.
Un sábado 6 de Siván del 2448 Dios manifestó Su existencia (como hecho excepcional, irrepetido e irrepetible) a una muchedumbre, que no muy ansiosa ni agradecida, recibió la Torá.
En efecto, los israelitas eran una masa poco amistosa y que de mala gana estaba a los pies del monte Sinai, contemplando el espectáculo más maravilloso y trascendental desde la Creación: la Revelación y entrega de la Torá.

Ahora bien, esa Torá por ejemplo afirma:

Si el libro de Moshé contiene asertos como estos y otros varios de similar tenor, involucrando directamente a los millones de testigos presentes, y ninguno de ellos rechazó estas afirmaciones, y por el contrario, las asumió como testimonios históricos, ¿será verdadera la Torá?
Si hubiera sido mentira, o una verdad disfrazada, ¿qué lo diferenció del fantástico libro del ex-presidente?
¿Acaso es la evidencia de un tenebroso complot de más de tres millones de personas?
Si los judíos no nos podemos poner de acuerdo ni siquiera en cosas tan elementales como si se debe o no comer arroz en Pesaj, ¿podrían todos aquellos poco coaligados israelitas tramar la mayor estafa de todos los tiempos?
No debemos recurrir más que a la experiencia para saber que si las palabras que están en la Torá fueran falsas, los millones de testigos las hubieran rechazado.
La vida de la Torá hubiera sido de escasos minutos, y no de más de 3300 años.
La Torá (que sin dudas de ser falsa no existiría ahora), sería considerada dentro del género de la ficción, o de la mitología, o de la leyenda y no de la Palabra de Dios, históricamente demostrada.
Nada más fácil para saber si un relato sobre un pueblo es cierto, que millones de personas negándose a afirmar algo que dicen que les sucedió personalmente a ellos, cuando en verdad, nada de eso les pasó...

 

Herencia nacional
Existen dos métodos de transmisión de la herencia nacional. Una es la leyenda, la otra la historia objetiva.
Dentro de la leyenda se encuentran todas las declaraciones y relatos que sucedieron a un individuo o a un grupo aislado, y que no tiene forma de ser demostrada su veracidad.
Los que no presenciaron eso que se refiere, basan su credibilidad simplemente en la fe, es decir, en el deseo ciego y carente de fundamentos de creer en lo que se le dice. No decimos que la leyenda deba ser falsa, quizás es cierta, pero, la certeza para los no presentes, es cuestión de fe, no de razón ni de justicia.
En tanto, la historia puede basar su completa fiabilidad en el gran número de testigos presenciales (además de otros aportes, por ejemplo, restos físicos, pero, en cuanto a historiar las ideas, lo inmaterial, sin dudas que el número de testigos es básico).
¿Cómo sabemos que la Segunda Guerra Mundial realmente ocurrió? Quizás fueras todos cuentos de Hollywood, diseñados por la CIA, con la pérfida idea de ubicar a los EUA en la cabecera de un imperio mundial...(en otro orden de cosa: los antisemitas de hoy niegan la verdad histórica del Holocausto, pretendiendo difundir la idea de que no es Historia, sino Leyenda, es por eso tan importante el trabajo de preservar la memoria activa de los que fueron víctimas, autores, y testigos del infortunio).
Sabemos que el libro del ex-presidente de nuestra fantasía es eso: fantasía. ¿Por qué? Pues, porque nadie recibió jamás tal obra.
Y suponiendo que la fantasía fuera el contenido del libro, y que en efecto el ex-mandatario lo haya distribuido entre sus conciudadanos, la fantasía sería el contenido del mismo. Fantasía corroborada por el pueblo en su conjunto. Pues ellos (nosotros) son los testigos de la falta de verdad de su contenido.

 

Cuando Spielberg hace de creador y no de re-creador...
El eximio director está embarcado en un proyecto para preservar en audio y video el testimonio fehaciente de los sobrevivientes del Holocausto. Él parece reconocer el peligro de dejar que la memoria y la confianza en los otros sirvan como testimonio para las generaciones. Es que, vivimos en una sociedad sobreexcitada, descreída, carente de objetivos trascendentes, vacía...y desde niños se mama la noción: "ver para creer". Sólo vale si YO (en mi estúpida y nula opinión aseguro que) lo puedo ver, y carece de algún valor si son otros (muchos, calificados) los que afirman algo (demostrable).
Spielberg con este loable emprendimiento hace historia, pues intenta mantener el testimonio, que como dijimos, es una de las demostraciones científicas de la ciencia histórica.
Por otro lado, cuando sacó a la luz "La lista de Schindler", estaba re-creando la historia. Contando algo real, pero desde su punto de vista, más o menos próximo a lo que realmente ocurrió, y con todas las limitaciones que implica actuar y compendiar lo que es la vida.
Pero, cuando nos regaló con sus "Encuentros cercanos del tercer tipo", sin dudas laboraba como creador, pues estaba creando un relato (que por lo que sabemos) es fruto de la imaginación de uno o varios autores, sin que sea basado en sucesos históricos.
Así pues, la misma persona en tres relaciones con el relato:
- como sustento de la historia;
- como recreador de la misma;
- como creador de leyendas.

¿Para qué mencionamos esto? ¿Qué relación puede tener con lo que es nuestro tema?
Nos sirve para afirmar que la Revelación en Sinai sería históricamente más real que la llegada del Hombre a la Luna.
No es nueva la idea, surgida inmediatamente luego de julio de 1969, de que en realidad Armstrong y su camarada no alunizaron, sino que era todo una estratagema yanqui, en medio de su conflicto "frío" con los comunistas, para restañar la afrenta de que fueran los soviéticos los primeros en poner públicamente un objeto en el espacio, y ante la imposibilidad de hacer lo que el presidente Kennedy les había prometido.
Pero, ¡si millones de personas fueron testigos en directo del alunizaje!, ¡¿cómo que no es verdad?!
Acaso, ¿no pudo ser un un truco de cámaras?
¿Una bonita representación de ciencia-ficción?
¿Una estafa a millones?
¿Qué pruebas materiales hay de la presencia humana en la Luna?
¿Unos trozos de roca que son de composición similar a la Tierra?
¿La palabra de los astronautas?
¿Lo que la tele difundió?

La Revelación en Sinai tuvo 3.000.000 de almas presentes.
Sin cámaras.
Sin intermediarios.
Sin exclusivismos.
Todos, todo el Pueblo presentes y frente a lo completamente espectacular que se desarrollaba.
3.000.000 de testigos presenciales.
3.000.000 de personas que no se opusieron cuando se les dijo: "ustedes estuvieron allí y vieron todo esto..."

¿Qué quieren que les diga?
Gracias a los magos del entretenimiento, hoy para mí es más confiable la veracidad de la Torá que la de la conquista del espacio por parte de algunas personas. (Aunque, en verdad, es posible con un buen telescopio observar las huellas de las botas en la Luna...aunque, mi creencia basada en mis observaciones personales e individuales, tampoco constituyen prueba de nada...)

Cuando veamos la próxima genialidad de Spielberg, preguntemos antes frente a cuál Spielberg estamos...

 

Aquellas Religiones o la Verdad
A lo largo y ancho de la historia y de las locaciones, surgieron y murieron más de 10.000 religiones.
Entre todas ella hay una que se mantiene estable desde hace milenios, con las lógicas evoluciones de los organismos vivos y dinámicos; y que es única en el hecho que afirma categóricamente que Dios se les ha revelado como pueblo, y no a ciertos individuos esclarecidos que luego atraen a los demás a su fe.
La única nación que atestigua la Revelación de Dios; la única religión que así procede (y procedió); la única que además de lo maravilloso de su azarosa existencia que demuestra un alto Designio, no proclama su verdad basada en milagritos (de los que ya hablaremos), sino en testimonios de millones; la única es es el judaísmo.

Para todos los sistemas legales desarrollados del mundo, los testigos son una fuente confiable de información. Incluso se llega a decretar la pena capital contra un ser humano, por aceptar la veracidad de los dichos de un par de sujetos casi anónimos.
¿Podemos declarar que todos los testimonios de millones de personas, con intereses contrapuestos y/o contrarios, son mentira?

Pero, es más factible que un testimonio individual, y sin otras pruebas sea incorrecto, o al menos, cae dentro de la categoría de menos creíble, o más dudoso.
De modo similar podemos colegir la posibilidad de error o fraude ante el testimonio de una bandita de compinches que se asocian con el fin de declarar como cierto, lo que ellos saben que no lo es, o, en el caso de error, que sus intereses de grupo los lleva a aceptar y difundir creencias que son de por sí dudosas. (Por ejemplo, los revisionistas de la Shoá; los seguidores de tal o cual líder mesiánico, etc.)
A las personas nos gusta creer en milagros, preferimos las maravillas a lo real, acudimos con galanura a la imaginería en lugar de la razón.
Si nos cuentan que somos estupendos, por ser quienes somos y nada más, ¿no nos resulta la cima del orgullo?
Si nos regalan la eterna salvación (sea lo que sea) simplemente por dejar de ser libres, ¿no nos extasiamos?
Si adornan la dulzura del amor y paz con espadas y fuego, ¿no nos sentimos apresurados a escoger el supuesto amor?
Las mentiras bien envueltas pueden resultar un adorable alucinógeno...ese debe ser el opio del cual se jactaba Marx...

Pero, ¿resulta probable que un pueblo entero esté confundido en testimoniar más de cuarenta años de historia personalmente vivida?
¿Es posible que un pueblo de "dura cerviz", rebelde y escasamente ligado, esté dispuesto a solidarizarse en un fraude mundial, y que no tiene un muy claro fin o ganancia?
¿Es lógico suponer que haya un pueblo entero dispuesto a morir por lo que sin dudas SABEN que es una mentira, y sin ganar nada, pues, supusimos que estaban organizados para testificar en falso?
La razón además de la legalidad nos lo demuestran: Dios Reveló su Existencia a Israel, y entregó a Sus elegidos Su Torá.

Existe otra diferencia fundamental, además de las ya expresadas, entre Israel y las dos religiones que se endilgan el título de reveladas.
La Verdad no teme el cuestionamiento.
La Verdad es amiga de las preguntas.
La Verdad es la crítica a la existencia.
Pero.
Lo que es falso, rehuye la confrontación sincera.
Lo que es falso, se intenta preservar de la crítica por medio del rigor y del terror.
Lo falso se instituye en dogmas, y elimina a los que disienten.

El judaísmo es el modo de vida del constante cuestionamiento.
Se pregunta todo.
Se critica todo.
Se juzga todo.
Se opina (con fundamentos a veces) sobre todo.
Nada queda libre de duda, ni siquiera Dios, ni siquiera la Torá.
Sólo en tiempos de gran crisis nacional (por persecuciones, esclavitud, etc.) se intenta rigidizar las creencias, como mecanismo natural y temporal de defensa de la identidad nacional, pero, en tiempos de bonanza y libertad, todo vuelve a la licuadora de la interrogante.
Y, no son los disidente los que cuestionan.
No son los rebeldes los que se oponen.
No son los líderes los que abren tal o cual puertita, porque esa es la que les conviene, y no otra, que prefieren mantener cerrada y oculta del vulgo.
Somos todos los responsables de vivir críticamente.
Y eso es lo que aprendemos desde niños (recordemos las lecciones acerca del Seder de Pesaj), debemos preguntar y preguntarnos.
Debemos ser jueces justos, no permitir que la mentira florezca.
Los dogmas son buenos para otros, no para los judíos.
(Recordemos algo expresado en otro artículo, en el judaísmo cuando la ley se establece, debe ser acatada fielmente; pero, en cuanto a pensamiento, no existen dogmas.)
Y, ¿por qué podemos responder a una pregunta con otra pregunta?
¿Qué nos impulsa a dudar siempre?
¿Qué nos pasa a los judíos que somos siempre (o lo éramos) los rebeldes buscadores de justicia, de libertad, de lo que es Verdad?
Pues, que fuimos testigos y depositarios de la Verdad Revelada, y por eso, nada tememos a las opiniones falsas...

¿Podemos decir lo mismo de otras naciones, de las religiones, de las creencias basadas en lo falso (o en un incorrecto vislumbre (acercamiento a) de la Verdad)?
La Verdad nos hace libres...para preguntarnos acerca de qué aprehendimos de la misma...
En tanto que los que mantienen "credos" con la fiereza de la irrazonable violencia...¿son abanderados de que no-verdades?

 

¿Fraude?
Es indiscutido que es imposible que sea un fraude si los israelitas fueron testigos de Sinai, y de la Salida de Mitzraim, y del texto de la Torá que los refiere.
Por lo tanto, si los TODO el  pueblo de Israel fue testigo, la Torá es verdad, el Pueblo Escogido es Israel, Dios es Uno y Verdad, todo lo demás que se argumente en contra...no es verdad.

Pero, supongamos que en realidad el texto de la Torá fuera de una compilación posterior, imaginemos que Ezrá HaSofer (Esdrás el escriba) lo introdujo entre los que retornaron del Exilio Babilónico, ¿no estaríamos todos siendo víctimas de una tremenda estafa?
Entonces, ¿cuál es la prueba de que en realidad Sinai es el punto de la Revelación, y que no hubo una engañifa colectiva siglos más tarde, con la entrega de una Torá espuria?

La prueba para concluir que Ezrá (o cualquier otro personaje o grupo en cualquier época) no pudo estafar a todos, es una cuestión de usar por un instante la lógica de la experiencia.
Tomemos este ejemplo.
Hace unos años, al conmemorarse los 500 años de la usurpación (llamada descubrimiento) de América por parte de los europeos, muchas personas (incluso descendientes de europeos) sintieron surgir en sus entrañas un grito libertario, tuvieron la necesidad de restañar el dolor, robo, matanza, eliminación que la cual "fuimos" víctimas.
Se hablaba de las atrocidades europeas, de la depredación, etc.
La mayoría de las cosas eran señalamientos de verdades históricas.
¿Qué hubiera pasado si entre los defensores del descubrimiento se hubiera predicado que en realidad Colón nunca existió, que la conquista tampoco, que América siempre estuvo relacionada (y en dependencia) con Europa?
¿Alguna persona en su sano juicio aceptaría este disparate?
Y, ¿por qué no?
Simplemente porque no existe en las tradiciones populares, en los relatos familiares, una idea tal: América eternamente europea, sin aborígenes, sin nativos...El que quisiera vender esta idea, sería rápidamente tildado de loco, fantasioso, o mentiroso sin necesidad de recurrir a los libros de historia certificada.
Sólo piensen en esto un instante...

¿Qué pasaría entre los quisquillosos judíos si algún iluminado les viniera con el cuento escrito en un supuesto libro entregado por Dios, de que TODO el Pueblo fue participante en la Revelación (si eso no hubiera ocurrido)?
¿Quién aceptaría semejante cuento?
Supongamos que algunos dijeran que podría ser cierto, pero, consultando con los ancianos, con los sostenes de la tradición, rápidamente caería semejante absurda teoría.
Por lo tanto, la Revelación en Sinai no tiene posibilidad de ser fruto de la creación literaria posterior...pues, fue narración en la Torá jamás fue considerada por el Pueblo como fantasía, ni mito encubridor, sino como el texto que plasmaba los sucesos acaecidos.

La cantidad de testigos, y la continuidad de los mismos, es lo que posibilita discernir la falsedad o verdad de lo que estamos tratando.
Un evento de gran importancia con un millonario número de testigos presenciales no puede perpetuarse como una verdad, si no lo es. (Atención: mentiras es posible infundir y sostener con firmeza durante siglos y kilómetros, por lo que debemos darnos cuanta de que nuestro tema es la de falsificar la existencia de un evento público y manifiesto, y  no de la posibilidad de que mentiras sean consideradas como verdad).


La única Revelación nacional
¿Por qué ninguna de las miles de religiones han predicado que su verdad es fruto de la revelación a toda la nación?
Simplemente, porque no tendrían como demostrar tal aserto.

Supongamos que los uruguayos nos sentimos defraudados con nuestra selección de fútbol que hace muchas décadas no nos otorga la satisfacción de una Copa Mundial. Y, entonces, los integrantes de la actual selección víctimas de nuestro desconsuelo colectivo, y apremiados por nuestro glorioso pasado de glorias, deciden convocar a la prensa nacional e internacional al aeropuerto. Bajan todos los jugadores y delegados de un avión, y en sus manos: la ¡Copa del Mundo (FIFA)!
Reunidos todos en el salón de conferencias, los jugadores exaltados saludan a toda la población del país, y les quieren homenajear esta victoria trascendente, única en  la historia del país...
Entonces, uno de los periodistas tímidamente le pregunta al capitán: "disculpe, estamos en el año 2000, el Mundial recién es en el 2002; ¿cómo consiguieron el campeonato?"

Cuando la Verdad (Dios) Se reveló por única vez, los millones de testigos (como vimos) no faltaron...TODO un Pueblo estaba presente...
Por eso, no es extraño que los que dicen haber ganado la copa de la verdad siempre sean seguidores de personajes carismáticos, o de grupos organizados...pero, nunca tengan las evidencias mínimas para sus pretensiones.

Como dijimos antes: la aceptación de la verdad portada por uno, o algunos, cae dentro de la fe; pero, la Verdad revelada a una nación entera, eso es CONOCIMIENTO.

 

Milagritos
Ah, pero nuestro dios hizo tal o cual milagro...
Nuestro líder hace aparecer anillos de oro del aire...
Pero, nuestro profeta subió a los cielos...
Revive muertos, cura enfermos, da prosperidad...
...

Para definir en breve los milagros (en realidad los milagros son otra cosa, que no diremos en este artículo), digamos que hay de tres clases:
1- los muy, muy, escasos preparados por Dios desde la Creación del Mundo como distorsión de las leyes físicas (que en realidad, no son ninguna excepción de estas leyes que son inquebrantables, incluso por el mismo Dios, sino aplicación paranormal de las mismas- como sea, son muy pocos);
2- los que son sucesos perfectamente naturales y explicables, pero que acontecen cuando son necesarios, pareciendo que son un hecho maravilloso;
3- los que son producto de un conocimiento acerca de la Naturaleza que no es común a la cultura del estadio de desarrollo social en el cual se desarrolla. Dentro de estos fenómenos se circunscriben también las prácticas llamadas popularmente y arcaicamente como magia y brujería (que esto se debe entender como utilización de procedimientos que caerían dentro del conocimiento científico, pero que aún no han sido estudiados por las Ciencias).

Los milagritos de las religiones, ¿a cuál de los tipos corresponden?
Para un primitivo puede parecerle milagroso que me comunique a miles de kilómetros, con imagen y sonido en tiempo real...

Y, para acabar con estos profetitas, santitos, diosesitos, milagritos, etceterítas:

La Torá, cientos, miles, de años antes de que surgieran seudo-profetas que predican las verdades (que no lo son) nos advierte acerca de su peligrosidad; incluso nos avisa de que usarán de milagros, prodigios y señales.
¿Acaso debemos creer en un sujeto, o grupo, porque son portadores de tradiciones de milagros?
¿No será, realmente, que debemos rehuirlos precisamente por esto?

Si somos aborígenes de una selva desconocida para el resto del mundo, y nos descubre un explorador que porta un equipo de audio y una antena satelital, además de otros chiches tecnológicos. Y por medio de sus inexcusables poderes superiores nos hace oír las voces que de la caja negra nos inducen a creer que él es un enviado de los dioses, realmente, ¿es un enviado de los dioses?

Maimónides escribe: 
"Israel no creyó en Moshé, nuestro maestro, a causa de los milagros que él realizó. Porque cuando la fe de uno se basa en milagros, queda la duda en mente, si es que estos milagros se pueden haber hecho por medio de lo oculto y brujería... 
¿Qué entonces eran las pruebas para creerle? La Revelación en Sinai que nosotros vimos con nuestros propios ojos, y oímos con nuestras propias orejas, no teniendo que depender del testimonio de otros..." (Mishné Torá - Fundamentos de la Torá 8:1) 

"Ah, ¿pero no es un milagrito la revelación de Sinai?"- dirá el tozudo creyente de lo falso, o el honesto buscador de la Verdad.
Y podemos responder que la magnitud de los sucesos acaecidos (por más de cuarenta años, en diversas regiones, frente a incontables testigos, forzando la razón hasta límites increíbles) nos llevan a casi decidir que es imposible que sean obras de uno o varios científicos de lo oculto (magos). (Leer el relato que se encuentra en Shemot / Éxodo 8 en adelante, de cómo los brujos de Faraón fracasaban en emular las pruebas de Moshé, y las plagas de Dios, nos llevan a reconocer la majestad de lo allí acontecido).

 

La Verdad se demuestra por sí misma

Tal como la Torá anuncia, nadie jamás pudo declarar que su creencia (o religión) está basada en una revelación nacional, sólo los judíos...

Por esta Revelación de Dios en la realidad, los judíos no lideramos las inquisiciones, ni gritamos que somos los verdaderos sometiendo a los otros, ni predicamos las guerras santas, ni tratamos de convertir a nadie por medio de fuerza o estratagemas, ni reclamamos fe en lo absurdo...SABEMOS cuál es la Verdad.
Un SABER VERDADERO alejado de la fe.
Un saber verdadero que resiste la crítica.
Un saber verdadero que trasciende los tormentos (y los deleites).

Y, si supusimos que la Torá es falsa, ¿cómo explicar que tuvo el tupé de profetizar (y acertar) que ningún otro pueblo jamás podría declarar para sí la revelación nacional?
Ningún estafador, tan hábil como para venderle la Torá al MUNDO, puede ser tan torpe de declarar algo que lo puede hundir de inmediato...por lo tanto, la Torá, es verdadera.

No es ninguna sorpresa que las religiones se fundamenten en demandas de revelación personal... 


Para concluir...por ahora