Alefbet

(Alfabeto Hebreo)

*texto publicado por el Licenciado Yeuda Ribko en la página de internet Darjei Noam.

Introducción

De acuerdo a la tradición religiosa el hebreo es el idioma original del Universo, por el intermedio del cual el mismísimo Hashem creo lo que conocemos como Cosmos.
Fue así la lengua de los primeros moradores de la Tierra.
Así mismo, guarda estrecha relación con los misterios de la Creación y de la Renovación del Mundo.

De acuerdo a los historiadores, el idioma hebreo es una lengua semítica adoptada originariamente por los ibrim, hebreos (o también reconocidos como israelitas), cuando tomaron posesión de la tierra de Canaán, al oeste del río Jordán, en lo que hoy en día conocemos como Eretz Israel. Posteriormente, a esta lengua se la ha llamado también cananeo y judío, después de la fundación del reino de Judá.

Al hebreo antiguo clásico, la lengua de la Biblia, le sucedió una forma intermedia, el hebreo mishnaico, (de la Mishná, la tradición oral del pueblo judío) que ya estaba en uso al menos tres siglos antes del inicio de la era cristiana.

Ya al inicio y durante la edad media perdió el arraigo popular siendo utilizada eminentemente por los estudiosos de los Textos Sacros, sin afianzarse en las raíces populares. Empero, continuó existiendo, no pasando a ser una de las lenguas muertas.

Por el siglo XVIII, conoció una renovación cultural en alas de la llamada haskalá, la ideología judía de lo que conocemos como Ilustración.

A partir de 1870, la lengua hebrea tomó su cariz vital, nacional y moderno, gracias al impulso valeroso y heróico de Eliezer ben Yehuda quien la fijó y aportó para su expansión y vulgarización.

Desde entonces conoce variaciones y evoluciones, sobre todo desde que existe una Academia de la Lengua Hebrea.

Hebreo bíblico

La lengua en la que se escribió la mayor parte del Antiguo Testamento fue una lengua viva, al menos desde el siglo XII hasta el siglo II a.E.C. Cuando los fenicios se anexionaron Canaán se siguió hablando hebreo, aunque el fenicio también fuera lengua semita, lo que muestra la similitud de las lenguas; si se impuso el hebreo fue porque entre lenguas íntimamente relacionadas triunfaba la lengua considerada más importante. A partir del siglo III a.E.C., los judíos que vivían en Palestina utilizaron el hebreo-arameo tanto en la lengua hablada como en los escritos civiles; pero los que abandonaron Palestina adoptaron la lengua vernácula del país en el que se hubieran asentado, aunque mantuvieron el hebreo como lengua escrita, ritual y sagrada. Esta lengua ha experimentado periódicos despertares literarios a lo largo de los siglos.

El alfabeto original del hebreo constaba únicamente de consonantes; los signos vocálicos así como la pronunciación, que siempre se estimaron como pertenecientes al hebreo bíblico, han sido una recreación de quienes lo han estudiado, los llamados masoretas, a partir del siglo V d.E.C. También ellos han apreciado que existen varias diferencias dialectales estandarizadas.

Su vocabulario era muy restringido. Empleaba adjetivos concretos con nombres abstractos. Como tenía pocas partículas relacionantes y los tiempos verbales pretéritos se reducían a dos (el perfecto y el imperfecto), para evitar la ambigüedad al expresar los conceptos relativos a la duración, se recurría a varios mecanismos sintácticos. La acción pasada se indicaba gracias al primero de una serie de verbos que iba en perfecto, mientras que los restantes se ponían en imperfecto; la acción presente o futura se indicaba con el primer verbo en imperfecto y los siguientes en perfecto.

 Hebreo postbíblico

El hebreo mishnaico o rabínico que se fecha a partir del 200 d.E.C., era la lengua de la Mishná. Se trataba únicamente de una modalidad de la lengua escrita, pero era más dúctil y práctica que la bíblica. Su léxico, así como las innovaciones sintácticas, eran de origen claramente arameo; tomó neologismos procedentes del griego, del latín y del persa. Modificó las palabras del hebreo bíblico con significados y formas nuevas y precisó con mayor claridad las expresiones de tiempo. En la edad media, la influencia árabe en los escritos filosóficos incrementó su léxico, al igual que palabras que se introdujeron de carácter filosófico y científico. Desde el siglo IX en adelante incluso se evitó el uso de este hebreo.

Hebreo moderno

En el siglo XIX, cuando los judíos comenzaron a regresar a Eretz Israel, se retoma el hebreo como lengua hablada. Es la única lengua hablada que se basa en una lengua escrita. El hebreo moderno, ivrit, ha sido declarado lengua oficial del estado de Israel desde el año 1948.

 
alefato Al igual que el resto de los idiomas semíticos, se escribe de derecha a izquierda. Su alfabeto consta de veintidós caracteres o letras, todas consonantes, a ser utilizados en cualquier parte de la palabra, habiendo cinco letras que se escriben sólo como finalización de la palabra en lugar del caracter habitual.
Algunas letras poseen variaciones al ser pronunciadas, por lo cual se les agrega un punto, de diferenciación.


Su léxico se basa en el hebreo bíblico o clásico y su sintaxis en el mishnaico o rabínico. Las vocales largas se representan en la escritura por medio de unas consonantes cuyo sonido no se emite. En los libros escolares de escritura y en la poesía se emplean los signos de los masoretas, que son puntos y rayas para indicar las vocales. Se modula la pronunciación siguiendo las pautas de los judíos sefardíes de origen hispano que viven sobre todo en Turquía, Grecia y Bulgaria. Para adaptar la antigua lengua escrita a las necesidades de una lengua actual, se ha necesitado un gran número de neologismos, especialmente en la terminología científica; solamente el profesor Eliezer ben Yehuda, de origen lituano, acuñó cuatro mil a partir de las raíces que proceden del hebreo clásico. También han ejercido influencia en este hebreo moderno las lenguas nacionales que traen consigo los immigrantes judíos, el yidish y la lengua de los judíos del este europeo o askenazíes.