*texto publicado por el Licenciado Yeuda Ribko en la página de internet Darjei Noam.
Consulta recibida
"Me gustaría si me pudiera explicar el "Sacrificio de Isaac"...me parece que es un resabio de las antiguas culturas primitivas..."
Uruguay
Respuesta
Cuestión sin dudas interesante, que a primera vista puede resultar compleja de explicar y comprender; pero, munidos con sentido común, explicaciones de los Jajamim (nuestros Sabios) y con nuestra experiencia, podremos llegar a conclusiones plenamente satisfactorias (espero).
Diferencias
Primero comencemos corrigiendo el nombre por Ud. utilizado (y que es herencia de
las deplorables traducciones no-judías, o poco eruditas, de la Torá, y que
luego devienen patrimonio cultural mundial): "Sacrificio de
Isaac".
En realidad, en hebreo (que es el idioma original de esta cuestión) se lo
conoce como: Akeidat Itzjac, que significa: "la atadura de
Itzjac". Es que, en efecto, Itzjac, nuestro patriarca, no fue sacrificado,
sino que Avraham llegó a amarrarlo de pies y manos, a colocarlo sobre el altar,
a sacrificarlo mentalmente, pero, Akeida no significa
"sacrificio", por lo que debemos preguntarnos: ¿es necesario
modificar incluso el nombre original? ¿Qué se esconde detrás de este inocente
cambio?
Mi amigo, estas dos cuestiones las contestaremos, bli neder, al final de
esta respuesta.
Pasemos a un segundo cuestionamiento acerca de su
planteo. Podemos comprender por lo que expresó que Avraham al querer sacrificar
a su hijo no hacía más que lo que él conocía como normal en su lugar: el
sacrificio del primogénito en honor a los dioses.
Pensemos seriamente: ¿puede tener asidero en la realidad una suposición tal?
Debemos tomar en cuenta, por ejemplo, que este personaje durante 137 años luchó
contra las idolatrías; que sufrió (las primeras) persecuciones y exilios por
sus ideas; que en pos de la Justicia supo enfrentarse al mismísimo Dios; que no
hesitaba en auxiliar al indefenso (incluso si era su enemigo); que se burlaba de
todos los ritos paganos; etc.
¿Es factible que finalmente cayera víctima de la chochera idolátrica?
Veremos que no, que en verdad lejos estaba su conducta de lo que era normal
en aquellas épocas y lugares.
Pero, su frase que expresa la evidencia de mitología arcaica, puede ser
referida no a la acción de Avraham, sino a la de los redactores de la Torá...que
Ud. esté diciendo que los que creían que era necesario sacrificar a los dioses
al primogénito eran los redactores de la Torá, y que por eso lo
escribieron en el libro de mitologías del pueblo judío: la Torá.
Si esta era la intención, podemos responder que en otro artículo
demostramos que la Torá es obra de un sólo Autor: Dios.
Segundo, aunque Ud. no creyera en esta Autoría, puede reconocer que toda la Torá
es una rotunda oposición a la idolatría y a las prácticas
paganas, sería bastante más probable que Avraham cayera en la trampa del
sacrificio del primogénito, a que estos (supuestos) redactores lo incluyeran
por descuido. Es evidente que los redactores no tenían en mente tales prácticas,
al menos no para alabarlas y exhortarlas, sino quizás para hacer befa de ellas.
Tercero, asimilar la Torá con mitologías, es posible sólo conociendo muy poco
de Torá, o de mitología (temas que no explicaremos aquí).
Cuarto, existen numerosos eruditos que afirman que el sacrificio del primogénito
en Canaán no era generalmente real, sino simbólico. Es decir, como un rito de
agradecimiento (o de fertilidad) a alguno de los dioses se les hacía entrega
simbólica del hijo, por ejemplo, conduciendo al bebe entre hileras de brasas
ardientes (y quizás, a eso hace referencia la Torá cuando prohíbe "pasar
por el fuego" a los primogénitos). Por lo que, yo no daría por sentado
que sea una tradición tan común en el contexto cultural de Avraham.
Quinto aspecto que diferencia la Akeidat Itzjac de los sacrificios de
primogénitos es la edad de la víctima. De haberse hecho rituales de
entrega del hijo a los dioses, seguramente que eran en los primeros días de su
vida (como se hace el Pidión
haben
entre nosotros aún en la actualidad). ¿Cuántos años tenía Itzjac?
Treinta y siete (37) años.
¿Tanto tardó Avraham en decidirse a actuar como pagano?
¿Era víctima de un proceso mental extremadamente lento?
¿Su avanzada edad lo llevó a actuar inconscientemente?
Pues bien, para responder a esto, y a sus dudas originales, pasemos al nudo de
la respuesta: ¿cómo explicar la Akeidat Itzjac?
El Texto
Como mi confianza en los textos del Tanaj
traducidos por no judíos y/o no eruditos es escasa, le daré la mejor versión
que poseo en nuestro idioma:
"(1) Aconteció después de estas
cosas que Elokim probó [elevó] a Avraham [Abraham], diciéndole: --Avraham
[Abraham], y dijo: --Aquí estoy.
(2) Y dijo: --Toma, por favor, a tu hijo, a tu único, a Itzjac [Isaac] a
quien amaste y vete [para ti] a la tierra de la Moriá; y elévalo
allí en holocausto sobre uno de los montes,
que Yo te diré.
(3) Avraham [Abraham] se levantó muy temprano en la mañana. Aparejó su
asno, tomó consigo a dos de sus siervos, y a Itzjac [Isaac] su hijo; partió
leña para el holocausto, y levantándose, fue al lugar que Elokim le dijo.
(4) Al tercer día Avraham [Abraham] alzó sus ojos y divisó el lugar de
lejos.
(5) Entonces Avraham [Abraham] dijo a sus siervos: --Esperad aquí con el
asno, en tanto yo y el muchacho iremos hasta allá; adoraremos y volveremos
a vosotros.
(6) Avraham [Abraham] tomó la leña del holocausto y la puso sobre Itzjac
[Isaac] su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y caminaron los
dos juntos.
(7) Entonces Itzjac [Isaac] dijo a Avraham [Abraham] su padre: --Padre mío...
Y respondió: --Aquí estoy, hijo mío. Y dijo: --He aquí el fuego y la leña,
pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
(8) Avraham [Abraham] respondió: --Elokim se proveerá el cordero para el
holocausto, hijo mío. Y caminaron los dos juntos.
(9) Cuando llegaron al lugar que Elokim le había dicho, Avraham [Abraham]
edificó allí un altar, arregló la leña; y ató a Itzjac [Isaac] su hijo
y lo puso sobre el altar, encima de la leña.
(10) Avraham [Abraham] extendió su mano, y tomó el cuchillo; para degollar
a su hijo.
(11) Entonces lo llamó el enviado de Hashem desde el Cielo diciendo: --¡Avraham
[Abraham]! ¡Avraham [Abraham]! Él respondió: --Aquí estoy.
(12) Y dijo: --No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada;
porque ahora conozco que veneras a Elokim, ya que no Me has rehusado tu
hijo, tu único.
(13) Entonces Avraham [Abraham] alzó la vista y miró, y he aquí un
carnero [otro] [luego] está trabado por sus cuernos en un matorral; Avraham
[Abraham] fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su
hijo.
(14) Avraham [Abraham] llamó el nombre de aquel lugar Hashem-Irhé; por eso
se dirá perpetuamente: ''En el monte de Hashem se manifestará.''
(15) El enviado de Hashem llamó a Avraham [Abraham]; por segunda vez desde
el Cielo,
(16) y dijo: --He jurado por Mí mismo, dice Hashem, que porque has hecho
esto, y no Me has rehusado tu hijo, tu único,
(17) de cierto te bendeciré y en gran manera multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo, y como la arena que está en la orilla del
mar; tu descendencia poseerá los portones de sus enemigos.
(18) En tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra; por
cuanto obedeciste mi voz.
(19) Avraham [Abraham] regresó a sus siervos, y levantándose caminaron
juntos a BeerSheva [Beerseba]; y Avraham [Abraham] se asentó en BeerSheva
[Beerseba]."
(Bereshit / Génesis 22)
Si se toma el trabajo de comparar este texto fiel al original hebreo, con las traducciones que pululan, podrá notar numerosas divergencias, quizás hasta incluso halle nuevas dudas para preguntar-se.
Pasemos al análisis de un versículo tras otro, en pos de las posibles respuestas a lo que yace en la Akeidat Itzjak.
Cuando Dios pone a prueba quiere compeler a la trascendencia
Aconteció después de estas cosas que Elokim probó [elevó] a Avraham [Abraham], diciéndole: --Avraham [Abraham], y dijo: --Aquí estoy.
Lo primero que podemos reconocer en este pasuk
(versículo) es que Dios inicia el diálogo, aparentemente es Él el que nos
introduce lo que acontecerá.
Sin embargo, tal como los lacanianos dirían, y como los Jajamim
afirmaron durante centurias: en todo diálogo el que toma primero la palabra lo
hace como respuesta a las acciones precedentes de su interlocutor.
En el caso que nos interesa, el Eterno inicia el diálogo con Avraham como respuesta
a las conductas previas de nuestro patriarca.
Estas fueron dos, de las cuales podemos nosotros elegir la que más nos
satisfaga.
La primera es el alejamiento de su hijo mayor (Ishmael) del hogar paterno, a
instancias de su esposa Sará, y por ser el hijo de la esclava una influencia
perniciosa para Itzjac.
La segunda, el pacto entre Avraham y sus vecinos filisteos, entre los cuales
residió por mucho tiempo.
Ninguna de ambas acciones es negativa de por sí, pero ambas pueden llevar a la
persona a un empobrecimiento de su virtud y de su ética.
Cuando echa a Ishmael, aunque sea por petición de su señora, aunque cuente con
el respaldo de Dios, puede ser síntoma de un desapego hacia la familia; o una
evidencia de crueldad escondida; o tantas otras cosas.
Cuando pacta y convive con los filisteos, puede ocurrirle lo que a Lot, que su
contexto lo estimule en la dirección incorrecta, como diría el adagio:
"dime con quien andas..."
En definitiva, lo que debemos tener en claro, desde el comienzo, es que Avraham
será sujeto de las circunstancias que él mismo llevó a existencia, y no a castigos
o pruebas incoherentes por parte de Dios.
En la décima (y última) prueba Dios por
vez primera en Su Torá nos avisa a nosotros, pero no a Avraham, que será
sujeto de una.
La voz utilizada por la Torá es "nisá", que en una traducción
literal directa es "poner a prueba", "probó",
"experimentó". Pero, la raíz de esta voz permite hallar otros
significados, por ejemplo el que vertimos en el texto traducido: "elevó".
Cuando Dios pone a prueba está buscando la elevación del
probado.
A diferencia de los humanos, Dios sabe todo, conoce todo, comprende todo. No
precisa de pruebas, de exámenes, de tests, ni de ensayos. Él es el
Conocimiento perfecto.
Por lo tanto, ¿para qué poner a prueba a una persona?
Como todo lo que Él hace: para beneficio de la persona (o de otros elementos de
la Creación, es decir, a veces parece que el individuo pierde algo, pero la
Creación se perfecciona...tema que dará oportunidad para otro ensayo).
Dios no es como los maestros simples, que para comprobar el nivel y calidad de
los conocimientos de sus discípulos los ponen a prueba (que luego califican de
acuerdo a sus parámetros).
Por su parte, los maestros que siguen el ejemplo del Eterno, pueden hacer uso de
las pruebas (también) como un mecanismo para mejorar el aprendizaje de sus
alumnos...
En lo que a la Akeida refiere, Avraham será tentado (en el sentido de
ensayo), y de esta prueba, la pase o no, algo ganará: su elevación, es decir,
un mayor conocimiento de sí mismo y de la realidad. El re-conocimiento propio,
y el de nosotros también...
Son las resistencias que promueven el desarrollo, las vicisitudes que correctamente asimiladas (aunque sean funestas) pueden promover un sentido trascendente de la vida.
Sin embargo, como ya dijimos, Avraham no sabía
de esta circunstancia particular de prueba, de posibilidad de trascender. Para
él era un dictado de Dios, una sugerencia directa del Eterno...
La Torá nos hace cómplices de su secreto, pero, al protagonista le niega la
pista para reconocer la situación especial que le toca experimentar.
Eso es tal cual nos ocurre a diario...somos ignorantes del plan de Dios, del
objeto real de nuestras experiencias, y sólo podemos arañar trozos de
oscuridad...
Por último, prestemos atención al llamado y a
la respuesta ya veremos como retorna como un estribillo.
Atendamos a las palabras que retumban como un eco, pues, no están ausentes de
estos breves párrafos, y algo tienen para indicarnos...
El amor es por siempre
Y dijo: --Toma, por favor, a tu hijo, a tu único, a Itzjac [Isaac] a quien amaste y vete [para ti] a la tierra de la Moriá; y elévalo allí en holocausto sobre uno de los montes, que Yo te diré.
En este versículo hay una locución que en
ciertas traducciones no aparece, sin embargo está en el original: "por
favor".
El Soberano del Mundo le pide a Avraham el máximo sacrificio, el mayor de los
desprendimientos; pero, no se presenta ante nuestro Patriarca como el Rey
soberbio, como el Amo que ordena, sino como el amigo que requiere nuestra total
comprensión, incluso en los momentos más críticos, ante los requerimientos más
dramáticos e imposibles de cumplir. Le pide a Avraham participación, no fe.
Exige de Avraham compañerismo, y no sumisión.
¡Cuán distinta es la versión hebrea de la horriblemente mal traducida por los
(así llamados) doctos cristianos!
En la Torá nos encontramos con el Dios que incluso en la última (cronológica
y de grado) de las pruebas, comprende la debilidad humana, el sufrimiento que
Este Mundo causa a sus criaturas...lejos Dios de ser inflexible, odioso,
vengativo...lejos Dios de la injusticia...lejos Dios de las imágenes que lo
quieren representar como si fuera un dios pagano...lejos Él...
Dios expone su propuesta gradualmente, para ir
preparando al anciano patriarca ante el tremendo pedido; pero también, para
hacerle dar cuenta a Avraham de la importancia de su cumplimiento. No es algo
mero y sin valor, se le está instando a entregar su bien más
precioso...
Primero, "tu hijo".
Podía ser el hijo de la esclava, o el hijo de la ama.
Luego, "el único".
Podía significar el único de Hagar, o el único de Sará.
"A quien amaste".
Incluso siendo un perfecto irreverente, Ishmael recibía el más profundo amor
de su padre.
Entonces, Dios, para que no hubiera dudas, nombra a quien Él ha señalado como
"hijo, único, a quien Avraham amó": que no es otro que Itzjac
nuestro patriarca.
Prestemos atención a esto: "a quien
amaste".
Las razones para recordarle al padre su amor, son varias, por lo que, quedémonos
con tres.
1- Para que Avraham sintiera el absoluto vacío de que dejaría todo lo que
estaba por perder.
2- Para que Avraham fuera fiel a su amor hasta las últimas consecuencias, es
decir: que mantuviera su cariño incluso cuando elevaba el cuchillo sobre el
pecho de su hijo; que el amor no se extinguiera cuando el joven exhalara su último
suspiro. Que fuera sacrificado merced al amor del padre por el hijo, y no con la
crueldad o la indiferencia de quien sacrifica un animal, o come una hamburguesa,
o pasa frente al necesitado y ni se inmuta...Avraham debía preservar todo su
amor íntegro en el momento de ofrendarle su hijo al Eterno.
3- Es como si Dios lo pusiera a Avraham ante una disyuntiva: amas a tu hijo, y
dices que me amas a Mí, ¿son esos amores compatibles? La respuesta a esto, la
veremos con certeza hacia el final del relato. Y, para darles una pista, cuando
resolvamos esta duda, sabremos cuál es la relación entre la Akeidat Itzjac
y los sacrificios humanos a los dioses paganos...
¿Y por qué "amaste", en pasado? ¿Acaso
no lo ama ahora?
Por lo que expresamos en la opción segunda: así como hasta ahora lo había
amado, sin que Dios nada le hubiera pedido; debería seguir amándolo. Si
endurecía su corazón, si objetivaba a su hijo, si lo cosificaba, si lo
transformaba en una moneda de transacción...la prueba estaría perdida...
¡Cuántas cosas relevantes para la actualidad se ocultan en un texto tan
milenario!
"Moriá", será el lugar donde el
Eterno señalaría para hacer residir su nombre allí, es decir, el monte del
Templo.
Como nos apartaríamos del tema central, dejamos esto por aquí, aunque, con
tiempo, podríamos apreciar la relación de la Akeida con el Mikdash,
no sé, quizás más adelante...
"...elévalo allí...", como podemos
apreciar el Eterno conoce el futuro, sabe que todo esto no es más que una
escenificación de un sacrificio, que en última instancia promoverá la elevación
del padre y el hijo; por lo que, Dios no le miente a Avraham, a pesar de que
tampoco le dice la verdad, simplemente juega con los sentidos de las palabras:
"Elévalo allí", que nosotros, con el conocimiento del pasado podemos
interpretar en su sentido espiritual; pero, Avraham se dejó llevar por su
ignorancia (quizás la misma de los traductores que vierten: "ofrécelo"),
y asimiló este verbo con el acto de ofrecerlo como sacrificio...
Ya distinguimos que los caminos del Eterno son tan ocultos a nuestros ojos, que
incluso cuando Él en su Bondad nos alienta y esperanza, nosotros parecemos como
sordos y sin entendimiento...
Entonces, quizás Avraham en efecto se dejó llevar por lo que era conocido para
él, por ser la (supuesta) norma de su cultura: el sacrificio del primogénito.
Quizás, supuso que este Dios que él predicaba, no era tan diferente a esos ídolos
que (se creía) exigían la vida de los hijos. Quizás Avraham, verdaderamente,
era movido por los resabios paganos de su cultura. Quizás...
Pero, considerar toda la tragedia que se está por vivir como una imitación de
los ritos idolátricos, es perder de vista el sustrato, lo que lo convierte en
diferente y único. Pues, acá está Dios interviniendo, con un objetivo
claro...apartar la idolatría y sus prácticas del Mundo, hacer crecer a Avraham
junto a su hijo, y por consiguiente a nosotros, sus descendientes...
Quizás el (probable) error de comprensión de Avraham era parte del mensaje que
debemos comprender...
"...sobre uno de los montes, que Yo te diré"-
¿Por qué no le indicó el lugar con precisión? ¿Qué se aprende de esta
aparente omisión o renuencia?
Entre otras cosas que Dios está con nosotros incluso en el momento más difícil,
cuando parece que no está...oculto permanece...
Él actúa según Su Entendimiento, Se manifiesta según Su Voluntad; pero,
debemos recordar que nunca estamos desamparados, aunque suframos, aunque
muramos, aunque sintamos la presencia de la soledad...
Como última reflexión para este versículo.
Debemos reconocer la similitud idiomática con la primera prueba (documentada)
que Dios puso a Avraham, la de su salida rumbo a la Tierra de la Promisión:
"Entonces Hashem dijo a Avram
[Abram]: ''Vete [para ti]
de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre; a la tierra que te
mostraré."
(Bereshit / Génesis 12:1)
Relación en lo literario y en lo conceptual, que no analizaremos en esta ocasión, pero que sin dudas, no es casual.
Esto es un Hombre
Avraham [Abraham] se levantó muy temprano en la mañana. Aparejó su asno, tomó consigo a dos de sus siervos, y a Itzjac [Isaac] su hijo; partió leña para el holocausto, y levantándose, fue al lugar que Elokim le dijo.
El Eterno se comunicaba con Avraham por
intermedio de sueños y visiones proféticas (un grado inferior de profetismo),
o por medio de enviados (los llamados ángeles, o fuerzas, o inspiraciones,
etc.)
El pedido del sacrificio fue en un sueño profético, que se diferencia del sueño
normal, entre otras cosas, por la claridad del recuerdo, y la certeza de su
realidad supra-onírica.
Avraham, empero, tenía derecho a dudar; a pensar en que su imaginación le había
jugado una mala pasada; que su inconsciente había disparado la angustia por haber
sacrificado a su hijo Ishmael al no haberlo mantenido en su hogar y bajo su
mirada tutelar y educativa; podría...
Incluso, tenía derecho a demorarse en la cama...ya contaba con 137 años de
edad...
O, podía haberle dado vueltas al asunto, alargarlo, hacer de cuenta que tenía
que pasar por la burocracia...
Podría haberse excusado...
Podría...pero, "se levantó muy temprano en la mañana".
¿Cómo puede ser que la persona que no hesitó
en enfrentarse al Eterno, para salvar a cuatro ciudades de perdición, ahora
acata en silencio esta orden tremendamente más tormentosa para ella?
Hacia 38 años que Avraham discutió fieramente con Dios, en pos de lo que él
consideraba justicia, suponiendo que el Todopoderoso estaba equivocado.
Sin embargo, en esta ocasión el silencio y la acción obediente fue la
respuesta inmediata.
¿Por qué?
Quizás, porque Avraham hacía muchos años había aprendido que Dios jamás se
equivoca. Que los caminos del Eterno son siempre justos. Que todas las
circunstancias que Él nos propone son para bien. Que el justo (si lo es), en última
instancia, realmente no desespera, ni sufre...sabe que Dios es Justicia y
Verdad...
Y, el confiado, aunque dolido, anciano apresuró
en un ruidoso mutismo los preparativos para la travesía.
Él mismo arregló al jumento.
Apresuró a sus siervos.
Cortó la leña. ¿Qué, acaso no había árboles en el lugar que Dios le
indicaría? Seguramente que sí, pero Avraham no quería dejar nada dependiendo
del azar, de las circunstancias, quería que la obra que Dios dictaba, y que su
corazón lo llevaba, fuera lo más perfecta posible, sin tachas, sin peros...
Nuevamente, cuando todo permanecía en silencio, fue ágil en cumplir la
Palabra.
En un sólo versículo hay (en el original) seis verbos referido a Avraham (pero
jamás se mencionan sentimientos o pensamientos), seis acciones, todas
sucesivas, todas inmediatas, todas veloces...
No nos encontramos con un anciano contemplativo...sino con un hombre de acción.
Un hombre rejuvenecido por la intención pura de su conducta. (La palabra
"siervos", se escribe en hebreo igual que "sus años mozos";
como dando a entender que Avraham actuaba con el ímpetu de días añejos).
Nuestro patriarca no era un orgulloso principillo...él mismo aparejó su
humilde y útil asno. ("Asno", en hebreo se escribe igual que
"materia"; como refiriendo que Avraham aparejaba, ponía en orden, su
materialismo, de acuerdo a las pautas de su espíritu; y no a la inversa).
Avraham pleno de entendimiento, sufriendo el desgarro de su alma, quería
apurarse para acatar el pedido de Dios...
No era movido por la manía, no lo movilizaba su ansiedad por acabar con el
trago amargo; todo lo contrario, la amargura lo quería retener, lo quería
inmovilizar, pero, recordemos, el amor debía destilarse junto a su llanto...
Si tuviera tiempo
Al tercer día Avraham [Abraham] alzó sus ojos y divisó el lugar de lejos.
Como vemos, la manía no había atacado a nuestro
patriarca.
Su raciocinio funcionaba.
Tiempo para la reflexión hubo.
Momentos para echarse para atrás, no faltaron.
Contratiempos en el camino, fueron numerosos.
Tres días de tortuoso camino, permitían usar la ocasión para dar la excusa de
la dificultad del trayecto, y retornar con la conciencia más o menos
tranquila...
Nuestros Sabios nos ilustran con diversas calamidades que le ocurrieron,
realmente o simbólicamente, a la comitiva en su viaje. Cada una de ellas era
suficiente obstáculo como para que Avraham se liberara de su imponente carga...
Sin embargo, él debía cumplir una misión, su meta estaba marcada, y a pesar
de los anhelos encontrados, de sus gemidos acallados, de su dolor inefable, de
sus tres días de agonía..."alzó sus ojos".
Y, al alzar sus ojos, toda su confianza se
depositó en el Eterno, que (según el entendía) lo impelía (irónicamente) a
esta situación dolorosa...
Dolor que se acrecentó al divisar el lugar desde lejos, porque, mientras el
lugar aún era indivisable, siempre cabía la posibilidad de que el sueño fuera
sólo eso; pero, la señal de Dios le patentizaba que todo era muy real, que no
era una obra de cine, ni producto de su fantasía...alzó sus ojos, para
reconocer que en verdad él estaba dispuesto a entregar su hijo, a su amado, al
único, a Dios...
Avraham tuvo tiempo de escapar.
Tuvo oportunidad de echar las culpas al clima, a la economía, al vecino, al
Diablo, a Dios...pero...
Volver
Entonces Avraham [Abraham] dijo a sus siervos: --Esperad aquí con el asno, en tanto yo y el muchacho iremos hasta allá; adoraremos y volveremos a vosotros.
Según nuestra Tradición los dos siervos no eran
otros que Ishmael y Eliezer (el mayordomo y prosélito).
¿Por qué los dejó junto al asno? ¿Acaso para rebajarlos en su dignidad?
Una respuesta: porque el acto que estaba a punto de realizar necesitaba de la más
estrecha relación posible; y aunque su hijo mayor y su mejor discípulo eran de
su estima, ambos no alcanzaban a opacar el inmenso amor que sentía por su hijo
Itzjac, quien era la encarnación de las promesas que le había dado Dios. Si
los siervos los acompañaban, algo no estaría completo, algo sobraría y algo
faltaría...
Cada cual debe ocupar el grado al cual pertenece y cumplir su función de la
manera más apropiada posible.
Los siervos a la espera, el padre y el muchacho yendo "allá"...
Y notemos como Avraham desliza una palabra extraña:
"volveremos".
¿Les mentía a los siervos para que no sospecharan e intentaran detener el
"crimen ritual"?
¿Mentía para apaciguar la curiosidad de su hijo?
¿Mentía para que su hijo no se lanzara a la huída despavorida?
¿Estaba profetizando cual sería el verdadero desenlace de esta aventura?
¿Había comprendido que el objetivo del pedido divino era la elevación del
padre con su hijo, y no un asesinato, por lo que desestimó el asunto del
sacrificio?
¿Estaba expresándose metafóricamente, como diciendo que Itzjac volvería en
espíritu?
¿Estaba hablando en un plural mayestático, sin incluir en el retorno a
su hijo?
No tengo idea de cual es la pregunta correcta,
mucho menos las respuestas...
Pero, pensemos un instante, ¿a dónde regresarían?
Al hijo rebelde, al siervo dependiente, al asno símbolo del materialismo...
Quizás podemos entender todo esto como una alegoría de lo que debe ser la
conducta del judío (de toda persona) digno: vivir plenamente en el mundo, pero
conocedor de que lo físico no es lo único, es uno de los componentes, al cual
hay que retornar siempre, para sustentar la existencia, pero, que sin irse
"allá a adorar" no tiene mucho sentido...es decir, Este Mundo sí,
delimitado y sostenido por lo que lo trasciende...
Caminar juntos
Avraham [Abraham] tomó la leña del holocausto y la puso sobre Itzjac [Isaac] su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y caminaron los dos juntos.
Apreciamos que Itzjac no es un niño pequeño,
pues puede cargar el pesado fardo de la leña.
Por lo que, podemos reconocer que el tema de los sacrificios propiciatorios, de
agradecimiento o de fertilidad (al parecer) comunes entre los paganos, no tiene
mucho predicamento en esta historia. Éstos se realizaban sobre infantes, y en
muy raras oportunidades en jóvenes, cuando alguna crisis de suma importancia
motivaba a ofrendar la más preciada de las posesionescomo lo era
sin dudas el hijo primogénito...
Notemos que dije que el hijo era considerado por los cultos paganos (y sus
culturas) como un objeto más; pero, ¿era así para Avraham?
La idolatría es la cosificación máxima, que llega a incluir el hacer de lo
inefable, de lo incorpóreo, una cosa. La idolatría es hacer de Dios y personas
-objetos.
El que desde su tierna infancia luchó contra la idolatría, el que por mucho
tiempo y vicisitudes se erigió en líder y único representante de la creencia
en un sólo Dios, el que derribó los ídolos y consiguió el odio de los
poderosos, el que no temía perder la vida, ni las riquezas, ni la familia, ni
su mundo por seguir a Dios, el que predicaba con todas sus acciones la armonía
y la justicia, ¿pudo haber retrocedido a lo más primitivo del mundo al cual él
no pertenecía?
Notemos también unos vocablos recurrentes:
"Itzjac su hijo".
¿Para qué la insistencia en la filiación? ¿No sabemos que es su hijo?
Quizás para sugerirnos de que en ningún momento Avraham perdió la conciencia
de que la víctima de su sacrificio ES su hijo, y no otra cosa.
Para que podamos advertir que algo profundamente amoroso se desarrollaba en
estos actos aparentemente brutales.
"y caminaron los dos juntos"- estaban
unidos físicamente, andaban por el mismo sendero, pero, los separaba un abismo
silenciado.
Uno de ellos caminaba plagado de amargura profunda por saber que eran los últimos
momentos de proximidad, y al mismo tiempo con inmensa alegría, por saberse fiel
al Único.
El otro, andaba con el ánimo jovial, feliz de estar próximo a su anciano
padre, emocionado de participar en esta experiencia religiosa,
desconocedor de lo que el hombre que lo acompañaba tenía en mente.
Ambos andaban juntos, pero tan distantes...
Lección de paternidad
Entonces Itzjac [Isaac] dijo a Avraham [Abraham] su padre: --Padre mío... Y respondió: --Aquí estoy, hijo mío. Y dijo: --He aquí el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Avraham seguía amando a su hijo, como hemos
dicho, y la Torá se encarga de volver a destacar el hecho: lo ama como padre,
es decir, con amor desinteresado. No es ese amor de puro sentimentalismo,
de borrar los límites de lo correcto, de cuentos, de promesas, de vacío, de
locura, de muerte...
Éste, del que somos testigos, es un amor verdadero entre un padre y su hijo.
Aparte del uso repetido de la palabra "padre" e "hijo", ¿de
dónde deducimos esto?
Prestemos atención, cuando Dios llamó al patriarca, éste respondió:
"aquí estoy", nada más.
Cuando es su hijo el que lo requiere, la respuesta es similar: "aquí
estoy, hijo mío".
Avraham podía haberle dicho a Dios: "Dios mío, Santo mío, Rey mío,
Padre mío" etc., pero, a pesar de su relación de proximidad con el
Eterno, Avraham sabía que el infinito los separaba, que nada podía agregar a
su respuesta: "aquí estoy"; que todo lo que dijera sería igual que
la nada...o peor que el silencio...
Pero, a su hijo, sabe que debe también expresarle su cariño, no sólo hacer lo
que debe ser hecho, sino usar las palabras adecuadas, ¿y qué hay más
apropiado para un hijo que saberse escuchado y atendido por su padre? ¿Qué hay
más de valioso para un hijo que su padre le diga: "hijo mío"?
Sin embargo, el silencio fue quebrado por el hijo...Avraham estaba en un mutismo
profundo, reflexivo, de acción...
Para comprender esto, recordemos lo que mencionamos mucho más arriba, el diálogo
lo comienza a emitir el que recibe un mensaje no verbal de su interlocutor. Es
decir, Itzjac habló porque Avraham tenía algo para comunicar...
Luego, cuando la confianza está reestablecida,
tras el prolongado silencio de tres días, surge la pregunta necesariamente lógica:
tenemos leña, y fuego,...pero, ¿el sacrificio, dónde está?
¿Qué podríamos agregar a esta sencilla testificación de una verdad simple?
Podemos añadir una pregunta: ¿por qué Itzjac menciona el fuego y la leña,
pero olvida hablar del cuchillo (que momentos atrás leímos era llevado en mano
por su padre)?
Explican nuestros sabios que en este lugar el "fuego" es símbolo de
la prueba que en su infancia tuvo que atravesar Avraham, venciendo la creencia
arraigada de que el fuego era el dios supremo, de que a los hijos había que
pasarlos entre el fuego.
También nos dicen que la palabra usada para "cuchillo", en realidad
es muy poco frecuente, y está etimológicamente relacionada con
"comida".
Dicen en conclusión: Avraham vino a este duro trance con dos méritos obtenidos
en su pasado, el haber vencido la creencia popular de Molej (dios del fuego); y
su generosidad para con todos los necesitados. Es decir, su antagonismo a la
idolatría; su elevación hasta el conocimiento de Dios, y su elevación hasta
la proximidad con las personas.
Y la leña, ¿qué representaría?
De Avraham nada, por eso la partió él en el hogar y ahora se la encomendó a
su hijo. La leña sería, luego, el símbolo de la prueba que pasarían (o no)
juntos el padre con el hijo.
Es decir, el símbolo del mérito de Itzjac, no el de Avraham, de haber aceptado
ser sacrificado en honor al Eterno.
Cuando Itzjac comienza el diálogo, inconscientemente a instancias del padre,
está expresando, quizás dos cosas:
1- el sacrificio real no se llevará a cabo, pues se omite hablar del cuchillo,
o;
2- estos que están protagonizando es precisamente la mejor y más patente
imagen de la oposición a toda idolatría, y a todo sacrificio humano (para
comprender esto, hay que continuar la lectura).
Avraham nos está enseñando algo: a amar a nuestros hijos, a hacerlos partícipes de nuestras vidas, a ayudarlos a dotarse de los méritos propios que los dignificarán por lo que ellos son, y no por terceros.
Cuando estamos en contacto
Avraham [Abraham] respondió: --Elokim se proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. Y caminaron los dos juntos.
Repite la Torá las palabras que ya escuchamos un
momento antes: "caminaron los dos juntos".
Sabemos que la Torá es parca, ni siquiera desperdicia una letra, un silencio.
Entonces, ¿para qué mencionar lo ya dicho? ¿No sabíamos que estaban andando
uno junto al otro?
Respondamos: las palabras son las mismas, las
personas han cambiado...
Avraham le ha comunicado, sin decirle, a su hijo sus intenciones para con él...
Todo ha sido expresado con los silencios, con el profundo entendimiento.
E Itzjac comprende lo que le había sido callado unos instantes atrás: él sería
el elevado como "holocausto". Elokim se había provisto de él...
"Holocausto" (es el sacrificio que se quema completamente, de ahí su nombre griego (Shoá -devastación, es el nombre hebreo para el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos)) en hebreo es olá, que proviene del verbo "elevar". El holocausto se eleva, pues todo sube en el humo, rumbo a la bóveda celeste, representación de la dimensión tan lejana como cercana, la espiritual.
La cercanía máxima ya ha sido alcanzada por el
padre y su hijo.
Ambos comparten el secreto de sus vidas, de sus muertes, de su amor.
Ambos están ligados íntimamente por lazos más fuertes que el parentesco.
Ambos, pudiendo huir, avanzan juntos.
Ambos buscan la trascendencia, la elevación, por caminos distintos.
Uno es el holocausto, el que será elevado.
El otro, es el que enseña el modo de trascender.
Uno perdiendo su vida, su futuro.
El otro, perdiendo su vida, su pasado, su futuro, sus prometidas esperanzas.
Uno dispuesto al autosacrificio.
El otro, preparado para la perpetua desesperanza de una existencia vacía...
Ambos son víctimas y verdugos.
Ahora "caminan juntos", pero siendo
participes de su circunstancia, de su misión...
Caminan más juntos que nunca, deberíamos leer aquí.
Detalles
Cuando llegaron al lugar que Elokim le había dicho, Avraham [Abraham] edificó allí un altar, arregló la leña; y ató a Itzjac [Isaac] su hijo y lo puso sobre el altar, encima de la leña.
Edificar, arreglar, atar, ponerlo encima del
altar...
Más acciones en silencio, más detalles que no se dejan pasar. Este importantísimo
momento no debe ser tomado superficialmente, es preparado meticulosamente,
buscando la perfección...
E Itzjac no protesta, no reclama por justicia.
Accede a los pedidos del Eterno, ordenados a su padre, como corresponde al hijo
de un creyente, de uno que es fidedigno a la Verdad.
Dicen nuestros Sabios que ambos estaban en paz y regocijados, como el padre del
novio preparando la ceremonia nupcial; y como el novio momentos antes de
consagrar a su amada.
Pero, cuando el hijo ya estuvo atado, las lágrimas brotaron del padre y caían
sobre la mirada del hijo, lágrimas tan amargas, que los ojos del hijo perdieron
su vigor hasta el final de sus días.
Y en ese momento único, Dios permite a Itzjac vislumbrar el futuro de su
estirpe, y ve proféticamente todo el dolor y sufrimiento de las persecuciones y
matanzas, del odio y el exilio, que padecerán sus descendientes. Y sufre por
ellos, no por estar él a punto de ser sacrificado.
Pero, finalmente asiste a la armonía universal, a la reconstrucción del tercer
y último Beit Mikdash.
Y comprende que está viviendo lo que ocurrirá en el futuro.
Y comprende que más que el mero sacrificio de un ser humano, lo suyo es la
representación de las civilizaciones: dispuestas a sacrificar vidas en honor a
sus dioses, a sus ideologías, a sus intereses; pero, que el único sacrificio
aceptable es aquel que no exige sangre, ni miseria, ni que existan perdedores.
El verdadero sacrificio que Dios quiere, es sumir a las tendencias negativas
bajo el pie del Bien. Lo que Dios demanda de nosotros es el bien, la verdad, la
justicia...y no la sangre (a pesar de que los cristianos quieren ver en el
"sacrificio de Isaac" un simbolismo del Gólgota, realmente la Akeidá
es la antípoda del cristianismo: ¡la sangre no salva ni redime! Lo que Dios
pide es la vida bien vivida, y no la muerte de nadie (ni siquiera del "hijo
de dios"...)
Eso comprende nuestro patriarca Itzjac, atado y tendido sobre el altar sediento
de su sangre, de su última exhalación.
¿Por qué hallar las respuestas a las preguntas últimas en el momento en que
ya nada (parece) se puede hacer?
Quizás es por esto que Itzjac (que significa "el risueño") se llama así...
Control
Avraham [Abraham] extendió su mano, y tomó el cuchillo; para degollar a su hijo.
Para tomar el cuchillo, ¿no es obvio que hay que
extender la mano?
Es la forma que tiene la Torá para decirnos que Avraham estaba en pleno control
de sus actos, que no era víctima de la perversión, que el odio hacia el hijo
no carcomía sus entrañas, que el irracional paganismo no dictaba sus actos.
Avraham era el que decidía lo que quería hacer.
No era un autómata, ni una marioneta.
No era engendro del destino o la fatalidad.
El dirigía sus acciones, y libremente estaba dispuesto a degollar a su hijo.
El enviado
Entonces lo llamó el enviado de Hashem desde el Cielo diciendo: --¡Avraham [Abraham]! ¡Avraham [Abraham]! Él respondió: --Aquí estoy.
¿Por qué dos veces debe ser llamado antes de
responder, si antes con una sola vez era suficiente?
Porque a pesar de que lo llamaba una voz desde los Cielos, Avraham estaba
sumido en el cumplimiento del designio divino, tenía el sacrificio de su hijo
ya desarrollado en su imaginación, y nada parecía poder interrumpirlo.
Pero, como hemos mostrado, Avraham no era un cegado por la fe, un vaciado
de entendimiento.
Al segundo llamado (inmediato) respondió como era su proceder: "aquí
estoy"; siempre listo, tanto para oír a Dios como a las personas.
¿Y por qué lo llama un enviado (ángel, fuerza), y no el mismo Dios?
Para que aprendamos algo nosotros.
Si se nos pidiera la muerte de algún inocente, esa bizarra orden sólo puede
ser acatada si proviene directamente de Dios, y de nadie más.
Pero, en caso de que se nos solicite por la vida de alguien, debemos escuchar a
todos, incluso a esas voces que no podemos distinguir su procedencia.
"Ahora conozco"
Y dijo: --No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora conozco que veneras a Elokim, ya que no Me has rehusado tu hijo, tu único.
El enviado del Cielo le retiene la mano, que
parece destinada a atravesar a su hijo.
El anciano (íntimamente regocijado) igualmente intenta acatar el primer pedido
de Dios.
Pero luego, se hace la luz para Avraham.
Y renace la vida para Itzjac.
Y los que piensan en el Eterno como un dios sanguinario, deberían morderse la
lengua.
Y los que asumen que el "sacrificio de Isaac" es un ejemplo de
barbarie pagana, deben atender.
"Ahora conozco"- Dios ya sabía el amor
y veneración que Le tenía Avraham, incluso desde antes de crear el Universo,
entonces, ¿por qué "ahora"?
Porque es Avraham el que pudo darse cuenta de la profundidad de su relación con
Dios.
Avraham entendió que todas las pruebas que había pasado antes, habían tenido
como resultado el premio de la bendición, de las promesas: descendencia
numerosa; la Tierra Prometida; la paz para las naciones de la Tierra.
Pero, al estar dispuesto a sacrificar a su hijo, no había promesa que valiera.
Pues, la muerte de su hijo significaba la nulidad de todas las promesas.
Itzjac ERA LA PROMESA.
Si Avraham era capaz de sacrificar a su hijo/promesa en honor a Dios, es que en
efecto todas las pruebas anteriores se revalorizaban, pues no habían sido
sorteadas en pos de ventajas y bendiciones, sino por el único deseo de servir
al Uno.
Sacrificar a Itzjac era asumir el perfecto amor hacia Dios.
Y esto, sólo recién lo captó cabalmente el patriarca.
Pero, significa algo más.
Ahora, y sólo ahora, entendió Avraham que el amor a Dios no inhabilita el amor
a las personas (ni viceversa).
Aprendió que el Dios Absoluto no es absolutista (en lo referido al amor). Uno
es capaz de amar al prójimo y de amar a Dios, con la misma intensidad, con la
misma pasión, con el mismo empeño y sacrificio.
Dios no es un ídolo, una ideología, una falsedad, que exige amor exclusivo
(como los ídolos que para que el amor a ellos sea patente, exigen el sacrificio
del hijo).
Dios es el Amor, que permite que se Lo ame, y que se ame al resto de sus
criaturas.
El camino a Dios puede ser a través del amor al prójimo.
Y, a veces, el amor a Dios (si es realmente amor) puede llevar al amor a las
personas.
Son amores (acciones) compatibles, suplementarios.
Cuando la intolerancia y el prejuicio se entronizan, Dios está lejos (incluso
si se enarbola la bandera de Dios en las persecuciones intolerantes...)
Y hay algo más.
Avraham en verdad aprobó la prueba cuando desistió de sacrificar a su hijo.
El "ahora" expresa algo como esto: hasta ahora Avraham fuiste un fiel
más, tal como los idólatras lo son a sus mentiras...pero, cuando reconociste
el valor de la vida, cuando te percataste que no es la muerte, la sangre, el
sacrificio, lo que satisface a Dios- alcanzaste la cumbre, te elevaste, como era
la intención desde un comienzo.
La prueba no era sacrificar a Itzjac, sino elevarlo.
La prueba era darle sentido a sus vidas, y no acabar con ellas.
Y también.
Avraham ahora, sin dudas, conoce que todos los camino de Dios son justicia.
Incluso cuando parece que el absurdo se apodera de nuestras existencias, hay Uno
que es Juez de Justicia, y todo tiene una razón positiva.
Una historia que no culmina
La historia continuó, pero, nos detuvimos en su
punto máximo, pues no estamos analizando todos los detalles de la Akeida,
sino respondiendo sus inquietudes.
Espero haberle sido de provecho, tal como este
relato lo ha sido durante generaciones.
Deseo realmente que podamos aprender a elevar nuestras existencias, en lugar de
buscar el sacrificio sanguinario que en nada ensalza.
Y una última acotación: ¡cuán cuidadosos debemos ser incluso en los que nos parece irrelevante! ¡Cómo se han sido sacrificados tantos Itzjaques durante generaciones porque no se comprendió la palabra "elevar" y se escuchó en su lugar "sacrificar"!
Yehuda Ribco
Siván 18, 5760
Este relato es parte de la lectura ritual de la
Torá en Rosh HaShaná.
¿Por qué?
Hay al menos tres motivos.
También es leída en la tefilá Shajarit diaria,
casi al comienzo del servicio.
¿A qué pensamientos nos induce esta inclusión?