Vota por quien desees, pero cuida tu lengua!

El Rav Shlomó Aviner

 Bienaventurados somos, que tenemos elecciones a la Kneset (Parlamento), que tenemos Kneset, que tenemos Estado. Bienaventurados somos, que fuimos merecedores!. Por qué mérito fuimos merecedores?. Por el mérito de la unión nacional: Estamos unidos, somos compañeros y amigos. Incluso cuando tenemos diferencias de opinión, sabemos cómo seguir siendo amigos. Sabemos que una contienda cultural no es necesariamente antagónica al amor, el cariño, la paz y la amigabilidad.

Por el odio gratuito y Lashon Arrá (calumnia) fuimos expulsados de nuestra tierra, y gracias al amor gratuito y el cuidado de nuestra lengua volvemos a ella. Por supuesto, añadiremos más y más. Sabemos luchar por el que será electo para la Kneset, sin olvidar que somos todos un pueblo elegido, en el que el común denominador es mucho mayor que las diferencias. Fuimos merecedores del regreso a Tzion y la independencia, gracias a que cada uno de nosotros sabe que él no posee toda la verdad, toda la justicia y equidad, sino que todos juntos construimos la nación. Todo gracias al amor gratuito y el cuidado de la lengua.

Por eso, en vísperas de las elecciones, debemos hacernos recordar grandes principios básicos del cuidado de la lengua que debemos acatar incluso en la tempestuosa propaganda publicitaria.

Gran principio básico: De la misma forma que una persona particular debe cuidar su lengua, también un partido. Y de la misma forma que está prohibido decir Lashon Arrá respecto al particular, lo está con respecto al público. Es más, cuando se dice Lashon Arrá respecto a un público, la trasgresión se ve multiplicada por la cantidad de personas respecto a las que se habla (Jafetz Jaim, Hiljot Lashon Arrá 10:12). Y también Lashon Arrá que es dicho frente a un público, la trasgresión se multiplica según la cantidad de oyentes (Ídem. 2:1). Y si una misma calumnia es repetida varias veces, la trasgresión se multiplica por la cantidad de veces que fue dicha. Por lo tanto, si tu hablas 10 veces Lashon Arrá respecto a un grupo de 100.000 personas, a través de los medios de comunicación que llegan a 100.000 personas, has hecho 100.000.000.000 pecados, que cada uno de ellos equivale a asesinato, idolatría y adulterio!.

Y si por demás lo haces en forma fija, es más severo aún que Lashon Arrá, y se llama Baal Lashon Arrá, sobre el que dice el versículo: “Destruya el Señor todos los labios lisonjeros, a la lengua que habla jactancias” (Rambam, Hiljot Deot 7:2).

Ese es el principio: Lashon Arrá no es permitido en público (ver Le Netibot Israel, tomo 2, Pág. 227). Por supuesto, esta permitido criticar, y a veces, es mitzvá. Pero hay límites: Sin odio, y sin despreciar (Ídem., Tomo 1, Pág. 106). No se puede cumplir ninguna mitzvá a través de una trasgresión: Es lo que se llama mitzvá abah veaverá. La meta no justifica los medios, y por supuesto que está prohibido divulgar detalles de la vida privada de algún candidato a la Kneset. Qué tiene que ver con las elecciones?. Si le hubiese sucedido algo así a tu candidato a la Kneset – también lo divulgarías, en tu afán por sacar a luz  la verdad y perseguir la justicia?!.

No ofendas a nadie!. “El que ofende a su prójimo en público, pierde su olam abá”!. También hay que dejar de utilizar expresiones a primera vista relevantes, cuando en realidad pretenden ofender, como “seamos realistas”. Debes decir tu opinión sin sentencias: El oyente juzgará quién es realista y quien no. O otras expresiones, como “se necesita comprender ese tema para hablar de él”, o “no es tan sencillo”, etc. Habla en forma relevante, y explícate.

No te burles, no intentes ridiculizar a tu contrario imitándolo. Piensa siempre: Cómo te sentirías si te lo hiciesen a ti?. “Lo que tu detestas, no le hagas a tu prójimo”.

No intentes plantear un análisis psicológico de tu rival ideológico: En vez de aclarar el tema, tú te escabulles, valiéndote de un análisis de las causas psicológicas que inducen a tu oponente a pensar así.

No generalices (Le Netibot Israel, Tomo 2, Pág. 227). No transformes un hecho secundario, excepcional, en una norma genérica. No te comportes como los antisemitas; cuídate de generalizaciones.

Quizás tu digas: De esa forma, nunca podremos triunfar!. No es cierto. Pero incluso si fuera cierto, sería preferible no triunfar, porque el daño que producirá decir Lashon Arrá será mayor que el provecho. Es semejante al marido que maltrata a su esposa, y la vence: En realidad, ambos fueron derrotados, y sobre todo los niños, que serán perjudicados. Eso fue lo que destruyó el segundo Beit Amikdash (El Templo); odio gratuito y Lashon Arrá (Ioma 9A). Es decir, la crítica destructiva de cada grupo respecto a los otros (Prólogo del Netziv a su comentario Aemek Davar).

No adjudiques clasificaciones: “Es infantil, es ingenuo, es superficial, no es serio”. Tu no eres maestro de primero de escuela. Tampoco un maestro debe comportarse así. Esas son solo expresiones políticas sin sentido. Ya dijimos: Demuestra tus afirmaciones!. Habla en forma concreta, sin expresiones estilizadas, sin exagerados adjetivos superlativos.

Por supuesto, hay que acostumbrarse a juzgar al prójimo para bien. Es una obligación, no es solo una virtud de los piadosos. No invalides ninguna posición a-priori, sin antes escuchar sus razones. Si tu buscas la verdad, no puedes conformarte solo con una primera impresión.

En general, esfuérzate por ver las virtudes y no los defectos de tu amigo. Si no piensas mal respecto a tu prójimo, tampoco hablaras mal de él. Ese es el remedio maravilloso que el profeta Zjariá confirió a los que retornaron a Tzion: “No maquinaréis el mal uno contra otro en vuestros corazones” (Zjariá 8:17), “amad, pues, la verdad y la paz” (Zjariá 8:19).

Quizás tu digas: Si yo seré tan delicado, como triunfare en las elecciones, cómo demostraré que soy el mejor?. Eso ya lo has preguntado. El pueblo que habita en Tzion siente aversión por las personas que habla el mal; anhela la luz y la alegría. Por el contrario, de esa forma demostrarás que tú eres el mejor, porque no hablas Lashon Arrá. El pueblo quiere ver lo positivo. No enumeres los defectos de tu contrario, sino que las virtudes de tu partido. Dijo Ravi Israel de Salant: Si tu quieres ser más alto que tu prójimo, no le caves un pozo, erígete un monte!.