MAIMÓNIDES

 Rabí Moisés Ben Maimóm

Mishné Torá

Haiad Hajazaká

HILJOT  ISODÉ  HATORÁ

 

LEYES DE LOS FUNDAMENTOS DE LA TORÁ

 

Versión castellana y comentarios de

 

R. Itzjak ben Uzi Sakkal

Ahora, por tanto, escúchame y

presta atención a los dichos de mi boca.

 (Prov. 7:24)

 

Atráeme, correré en pos de Ti.

(Cant. 1:4)

 

Te desposare para Mi con firmeza

  y tendrás conocimiento del Eterno.

(Hos. 2:22)

 

MISHNÉ  TORÁ

HILJOT IESODÉ HATORÁ

LEYES DE LOS FUNDAMENTOS DE LA TORÁ

En estos capítulos, están compilados diez preceptos;

de ellos seis preceptos activos[1] y cuatro pasivos[2], y este es su desglose:

I)                   Saber que Existe Dios.

II)                No suponer que Existe otro fuera de Él.

III)              Unicidad de Dios.

IV)             Amarlo.

V)                Temerlo.

VI)             Santificar Su Nombre.

VII)           No profanar Su Nombre.

VIII)        No destruir objetos en los cuales esta escrito el Nombre de Dios.

IX)             Obedecer al profeta que habla en nombre de Dios.

X)               No someterlo a prueba.

La elucidación de estos preceptos se abordará en los siguientes capítulos.

 

 CAPÍTULO 1:

1.- Fundamento de todo fundamento[3] y base de toda sabiduría[4], consiste en saber[5] que hay una Existencia primera[6] y ella es la que hace existenciar todo lo existente, y todo lo existente, desde lo celestial a lo terrenal y lo que hay entre ellos, no existe sino por la verdad de aquella existencia[7].

 

2.- Si pudiéramos imaginar que Él no existiera, no habría nada que pudiera existir[8].

 

3.- Y si pudiéramos suponer que ninguna existencia existiera salvo Él, solamente Él existiría y nada se anularía en Él con la anulación de las otras existencias; porque todo lo existente precisa de Él y Él (bendito es) no precisa de ellos [en general] ni de alguno de ellos [en particular]. Por lo tanto, no se puede equiparar Su verdad[9] con la de alguno de ellos.

 

4.- Esto es lo que el profeta dice: “El Señor es el Dios verdadero” (Jeremías. 10:10), Él solo es  verdad y no hay en otro una verdad como la suya[10], eso es lo que la Torá dice: “No hay otro fuera de Él” (Números. 4:32) es decir no hay una existencia verdadera fuera de Él, como la de Él[11].

 

5.- La existencia, a la que nos referimos, es el Dios del universo, Señor del mundo entero. Es Él quien conduce  la esfera celestial [universo] en continuo movimiento con una fuerza que no tiene fin[12] ni limite[13], una fuerza ininterrumpida; por ser que la esfera celestial está en continuo movimiento, y es imposible que se mueva sin alguien que la haga mover[14], Él (Bendito Él) es el que lo hace mover sin mano ni cuerpo[15].

 

6.- Saber esto es un precepto[16], tal como versa: “Yo soy el Señor tu Dios” (Éxodo. 20:2) y todo aquel que supone exista otro Dios fuera de Éste, está transgrediendo el precepto que dice: “No tendrás otros dioses fuera de Mí” (Éxodo. 20:3) ya que con este pensamiento reniega del principio básico del cual todo depende[17].

 

7.- El Dios al que nos referimos es uno, no son dos ni más de dos, sino una unidad absoluta que no puede ser comparada con ninguna otra unidad existente en el universo[18]. No es una especie compuesta por varias unidades[19], ni tampoco una unidad física, de manera que pueda ser divisible o limitada, sino que es una unidad que no existe otra similar a ella en el universo[20].

Si hubieran varios dioses, forzosamente deberían ser corpóreos o con forma, porque los entes se diferencian unos de otros por los accidentes que le ocurren a los cuerpos o las formas[21]. Y si el Creador tuviera cuerpo o forma, tendría que tener límite y fin[22], ya que es imposible suponer algo físico ilimitado. Así mismo, todo lo que tiene límite y fin, la fuerza que de él emana, también tendrá límite y fin. Pero con respecto a nuestro Dios (Bendito Su Nombre), por ser que Su poder es ininterrumpido e ilimitado, ya que el universo esta en constante movimiento, concluimos que Su poder no es una fuerza corporal[23]. Por ser que es incorpóreo, no se le puede aplicar parámetros físicos[24] para disociarlo o diferenciarlo de otro, por lo tanto es imposible concebir que sea sino uno. Saber esto es un precepto, como versa: “El Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno[25]” (Deuteronomio 6:4)

 

8.- En efecto, consta expresamente en la Torá y los profetas, que el Santo Bendito Él es incorpóreo y no tiene forma, pues esta escrito: “Porque el Señor es Dios en los cielos arriba  y en la tierra abajo” (Deuteronomio 4:39), y como es lógico, algo físico no puede estar en dos lugares simultáneamente. Así también, fue dicho “Pues no habéis visto ninguna imagen”(Deuteronomio 4:15) y esta escrito: “¿A quién me asemejaran para que se me parezca?” (Isaías. 40:25) y si fuera corpóreo se asimilaría en algún aspecto a los demás cuerpos[26].

 

9.- Por lo tanto, ¿Qué  pueden significar expresiones escritas en la Torá como: “Debajo de Sus pies” (Éxodo 24:10), o: “Escrito con el dedo de Dios” (Éxodo. 31:18), o cuando dice: “Mano de Dios” (Éxodo. 9:3) o aquel otro: “Ojos de Dios” (Génesis 38:7) u “Oídos de Dios” (Números. 11:1) o versículos similares a estos?[27]. Todas estas descripciones se adecuan al conocimiento de los seres humanos, ya que nos resulta difícil concebir una dimensión no-física, es por eso que la Torá emplea un lenguaje humano[28], y todas [estas expresiones y otras por el estilo] son apelativos, tal como dice: “Haré que mi espada se harte de carne”(Deuteronomio 32:42) ¿Acaso Dios tiene espada? ¿Dios precisa de espada para matar?. Esto no es sino una metáfora y [todo esta planteado] alegóricamente[29]. La prueba de esto es que un profeta afirma haber divisado [en visión profética] al Santo Bendito Él, “anciano de días revestido de blanco” (Daniel. 7:9), y otro profeta lo describe como poderoso y vestido de rojo (Isaías 63:1), y el mismo Moshe, nuestro maestro, lo define sobre el Mar Rojo como un campeador en la guerra, y en el monte Sinaí lo describe como un oficiante envuelto en su túnica. Todo esto te demuestra que no tiene forma ni figura y que todo lo descripto sucede en profecía o visiones[30], y la verdadera esencia de este tema es que la mente humana no tiene la capacidad ni esta facultada para captar y percibir a Dios[31], a esto es lo que se refiere el versículo: “¿Puedes tu descubrir las recónditas cosas de Dios o conocer los propósitos del Todopoderoso?” (Job. 11:7).

 

10.- ¿Qué es lo que Moshe pretendía captar cuando dijo: “Permíteme ver Tu gloria” (Éxodo. 33:18)? Lo que pretendía concebir era la verdadera esencia de Dios, hasta conocerlo plenamente en su mente, tal como el conocimiento de algún individuo que vio. Pretendiendo percibirlo en forma tan  clara como [por ejemplo] cuando divisamos el rostro de una persona cuya imagen queda claramente grabada en nuestra mente, hasta el punto tal, de poder diferenciar a dicha persona de todas las demás. De igual manera, ansiaba Moshe, que la noción de Dios fuera tan clara que quedase diferenciada de toda otra existencia; hasta poder concebir la verdadera esencia de Dios tal cual Es. Y Dios le respondió que el ser humano, compuesto por cuerpo y espíritu, no esta capacitado para captar la verdadera naturaleza de este tema en forma clara. Y le hizo saber Dios [a Moshe], lo que ningún otro hombre supo antes que él ni después de él, hasta el punto tal que captó algo de la verdadera esencia, de modo que con este nuevo conocimiento, pudo diferenciar al Santo Bendito  Él, de las demás existencias. Tal como cuando divisamos a una persona de espaldas con todas sus vestimentas, y con este conocimiento queda diferenciada de todas las demás personas[32], esto es lo que insinuó la escritura al decir: “Verás Mis espaldas[33], mas Mi rostro no verás” (Éxodo. 33:23).

 

11.- Acorde a lo explicado acerca de la incorporeidad y carencia de imagen, se impone pensar que a Él no le acontece ningún accidente físico[34], ni unión ni separación, tampoco lugar[35] ni medidas, no ascenso ni descenso, no derecha ni izquierda, no delante ni detrás, como así no sentarse ni pararse, ni mucho menos se le aplica el tiempo[36], de manera que tenga antes y después o cómputo de años; asimismo se descartan en Él los cambios, ya que no hay factor que le pueda ocasionar un cambio[37]. No hay en Él muerte ni tampoco vida como la vida humana, no ignorancia ni sabiduría como la sabiduría humana; no duerme ni se despierta, asimismo no se da en Él la cólera ni la sonrisa, no la alegría ni la tristeza, no el silencio ni el habla como el habla humana; así dijeron los sabios: “No hay en las alturas reposo o incorporarse, ni unión o separación”.

 

12.- Por lo tanto este tipo de alusión o similares que figuran en la Torá y textos proféticos son alegorías o metáforas, como ser: “El que habita en los cielos se ríe” (Salmos. 2:4) o: “Me irritaron con sus tonterías” (Salmos. 28:63) y semejantes. Sobre este tipo de expresiones dijeron los sabios: “La Torá se Expreso en lenguaje humano”, y así dice: “A Mí me pretenden enojar” (Jeremías. 7:19), he aquí que esta escrito: “Porque Yo, el Eterno, no cambio” (Malaquías. 3:6), y si admitiésemos que a veces se enoja y otras está contento, esto significaría un cambio [en Él]. Todos estos apelativos [que mencionamos] no se aplican sino a lo corporal, hosco y vulgar[38], “Que habitan en moradas de barro, cuya base es el polvo” (Job 4:19), pero Él, Bendito es, se eleva y enaltece por sobre todo ello.

Capitulo 2 

1.- Es nuestra deber amar y temer a ese Dios elevado y grandioso, pues está escrito: “Y amarás al Eterno tu Dios[39]” (Deuteronomio. 6:5) y está escrito: “Al Eterno tu Dios temerás” (Deuteronomio 6:13).

2.- ¿Cuál es el modo de amarlo y temerle?, Cuando el hombre contempla Sus obras y creaciones grandiosas[40] y maravillosas[41], vislumbrando por medio de ellas Su sabiduría inconmensurable e infinita, de inmediato[42] Lo ama, Lo alaba y Lo glorifica, y es presa de un intenso anhelo por conocer ese gran Dios[43], como lo dijo David: “Mi alma está sedienta del Dios viviente” (Salmos 42:3). Y cuando reflexiona sobre la esencia de esos mismos asuntos, de inmediato se siente impulsado a retroceder, teme[44] y comprende que él mismo es una pequeña y humilde criatura, como dijo David: “Cuando veo Tus cielos, obra de Tus manos... ¿Qué es el hombre para que Tú lo recuerdes?[45]” (Salmos 8:4 y 5). Acorde a esto, explicaré principios básicos de las obras del Señor del Universo como introducción, para el ya entendido, en el amor a Dios[46]. Con respecto a este tema los sabios expresaron: “De esta manera, conocerás a Quien con Su palabra creó el universo”.

 

3.- Todo lo que creó el Santo Bendito Él en Su mundo, se divide en tres grupos: el primero esta compuesto por creaciones de materia y esencia[47], que surgen y luego perecen, como los cuerpos del hombre, los animales, los vegetales y los minerales. El segundo grupo, también esta conformado por creaciones de materia y esencia, como el anterior, pero la diferencia es que su estado [de la materia] no cambia de un cuerpo a otro o de una esencia a otra, sino que su forma es fija y estable y su materia invariable, a este grupo pertenecen las esferas celestes y sus estrellas de manera que su materia no es como los demás materias, ni su esencia es como las demás. El tercer grupo esta compuesto por creaciones sin materia, solo la esencia, a este grupo pertenecen los ángeles, que no tienen cuerpo ni figura, sino que son entidades separadas unas de otras.

 

4.- Entonces ¿Qué significan las expresiones de los profetas que afirman haber visto ángeles de fuego y ángeles con alas? Todo esto ocurre en visiones proféticas y están expresadas en forma figurativa, queriendo decir que [los ángeles] no son corpóreos y que no tienen masa como los cuerpos[48], tal como dice: ”Porque el Eterno tu Dios es fuego que consume” (Deuteronomio. 4;24), no [se refiere a que Dios] es fuego, mas bien, es una metáfora, tal como: “Haces de los vientos Tus mensajeros, del fuego flagrante Tus emisarios” (Salmos. 104:4).

 

5.- Siendo así, ¿en que se diferencia, una esencia[49] de la otras, siendo que son incorpóreas? [Se distinguen unas de otras] en que no son similares en su existencia, sino que cada una de ellas está en un nivel inferior al de su semejante, y la existencia [de cada una de ellas] es a causa de la influencia de la [esencia] que esta por sobre ella[50]. Esto es lo que, con su sabiduría, insinuó el Rey Salomón al decir: “Porque sobre el alto, otro mas alto vigila y sobre ellos el Altísimo” (Eclesiastés. 5:7).

 

6.- Al afirmar:  Está en un nivel inferior al de su semejante, no se refiere a un nivel físico, como [por ejemplo el caso de] un hombre que está situado más alto que su compañero; sino,  como suele decirse entre dos sabios, que uno es más grande que el otro en sabiduría, es decir que está en un grado superior que el otro, como cuando afirmamos: La causa está por sobre la consecuencia.

 

7.- Los diferentes nombres de los ángeles corresponden al nivel de cada uno de ellos. Se los denomina : Jaiot Hakodesh, son los que están en el nivel superior, Ofanim[51], Arhelim, Jashmalim, Serafim, Malhajim, Elohim, Bene Elohim, Kerubim e Ishim, Cada uno de estos nombres con que son denominados los ángeles, corresponden a los 10 niveles [distintos]. El nivel supremo, que solo es superado por el nivel de Dios, es el nivel de la esencia llamado Jaiot[52],  es por ello que en visión profética fue dicho que están debajo del Trono Celestial. El décimo nivel, es el grado de la esencia denominado Ishim, y a este grupo pertenecen los ángeles que se comunican con los profetas, o que se les aparecen en visiones proféticas; por ello fueron llamados Ishim,[53] porque el nivel de ellos es cercano al grado de percepción del hombre.

 

8.- Las esencias mencionadas, son seres vivos y perciben al Creador con un grado de conocimiento muy profundo, cada esencia de acuerdo al nivel en que se encuentra, no de acuerdo a Su grandeza[54], aun el grado superior, no puede captar  la verdadera esencia de Dios tal cual Es, ya que, su saber es limitado para captar y percibir [a Él], no obstante capta y percibe más de lo que el nivel inferior a ella capta y percibe, así sucede con cada nivel, hasta llegar a la décima jerarquía, la cual capta al Creador con una percepción que el rango humano, constituido por forma y materia, no puede captar ni percibir en esa misma dimensión[55], [cabe aclarar que] ningún nivel puede conocer al Creador tal como Él se conoce a Si mismo.

 

9.-  Todo lo existente a excepción del Creador, desde la esencia superior, hasta el diminuto insecto que mora en la tierra, solo existen merced a Su verdad[56].  Por cuanto que Él se conoce a Sí mismo y es consciente de Su grandeza, Su plenitud  y Su verdad, Él sabe todo[57], y no hay cosa que escape a Su conocimiento.

 

10.- El Santo Bendito Él, conoce Su verdad y capta la esencia de ella, mas no es un saber externo a Él[58], [este tipo de ciencia] no es como nuestro saber, ya que nuestro saber no es parte de nuestra esencia[59], empero el Creador, exaltado sea, Él, Su saber y Su vida, son una [total, absoluta y categórica] unidad desde cualquier ángulo y desde todo punto de vista. Ya que si viviera una vida[60]o supiera con un saber externo a Él, [forzosamente] habrían varios dioses [a saber]: Él, Su vida y Su ciencia[61], y no es así, sino que es una [total, absoluta y categórica] unidad desde cualquier ángulo y desde todo punto de vista. Estamos afirmando, entonces, que Él es el que sabe, Él es lo sabido, y Él es la sabiduría en sí; [todo es] una unidad absoluta. Es esta una noción que el habla no puede expresar, el oído no tolera oír y  la capacidad humana no logra concebir. Es por eso que dice: “Por la vida del faraón” (Gen. 42:15), “Por tu vida” (Samuel I 25:26) pero no se expresa con respecto a Dios: Por la vida de Dios[62] sino: “Vive Dios” (Samuel I 25:26), porque el Creador y Su vida  no son dos [cosas separadas], tal como la vida de los seres vivos o como la vida de los ángeles. Por lo tanto, Dios no percibe las criaturas[63]ni las conoce como ellas conocen, tal como los humanos percibimos, sino que Él las conoce al percibirse a Sí mismo. Es por eso que,  al conocerse a Sí mismo[64], conoce todo ya que todo proviene de Él[65].

 

11.- Los temas que hemos elucidado a lo largo de estos dos capítulos, son como una gota en un océano, comparado con lo que queda aun por esclarecer. La profundización de los principios básicos tratados en estos dos capítulos, es lo que se denomina: “Maase Mercaba”, (“Los arcanos de la Torá”)[66].

 

12.- Exhortaron los antiguos sabios a no predicar sobre estos temas [en publico], sino en forma particular, una vez comprobada de antemano, la erudición y capacidad deductiva del [aprendiz][67]. Abordando el asunto en forma indirecta, transmitiéndole un extracto de estos temas [en forma alegórica, comprendiendo el estudiante con su propia capacidad, la integridad y profundidad de la materia. Estos temas son muy [complejos], difíciles y profundos, y no todos están capacitados para comprenderlos. En alusión a ellos dijo el Rey Salomón metafóricamente “los corderos[68] son para tus vestidos” (Proverbios 27:26), lo cual fue explicado por los sabios de la siguiente manera: “Aquellas  cosas ocultas del universo, sean para tu vestimenta”, es decir, solo para ti, y no para disertar [sobre esos temas] en público. Sobre ellos dijo: “Serán tuyos solamente, y no de los extraños juntamente contigo” (Proverbios 5:17), y agregó: “Leche y miel debajo de tu lengua” (Cantar de los Cantares 4:11) que los sabios lo explicaron de la siguiente manera: Aquellas cosas que son como la miel y la leche, que estén debajo de tu lengua.[69]

 

Capitulo 4[70]

8.- La esencia de todo ser vivo es el nefesh[71] que le otorgó Dios. Los conocimientos adquiridos por el nefesh del hombre, son la esencia del hombre que llegó a un grado superior de sabiduría[72]. Sobre esta esencia dijo la Torá: “Hagamos un hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen. 1:26), es decir: cuya esencia sea el conocimiento y percepción de las ideas [y verdades] abstractas, tales como los ángeles, que son esencias abstractas, hasta llegar [el hombre] a asemejarse a ellos[73]. No me refiero a la forma física que se percibe a simple vista, como ser la boca, la nariz, los pómulos y el resto de las impresiones corporales, ya que en realidad todas estas cosas son atributos [del ser, no su esencia]. Tampoco [me refiero] al nefesh que existe en todo ser vivo[74], mediante el cual se alimenta, bebe, se reproduce, siente y discierne, sino que [me refiero] a la captación [en sí][75], ella es la esencia del nefesh, y a esta esencia del nefesh se refirió al decir: “A imagen y semejanza nuestra[76]. Encontrarás que en repetidas ocasiones se denomina a esta esencia: nefesh y ruaj. Por ello se debe prestar atención a esta denominación para no confundirse, ya que cada concepto[77] debe ser interpretado en su contexto.

 

9.- Esta esencia del nefesh a la que nos referimos, no está compuesta por elementos materiales como para que se fraccione, tampoco depende del espíritu vital[78],  hasta el punto de estar sujeto a él [para existir], tal como el espíritu vital está subordinado al cuerpo[79], sino que [esta esencia del nefesh[80]] proviene de Dios, es de origen celestial. Por lo tanto, al desintegrarse el cuerpo, que está compuesto por materia, y perderse el espíritu vital, por  ser  que existe en función del cuerpo y  está sujeto a él, no se perderá dicha esencia ya que no depende del espíritu vital, sino que sabe y capta por sí misma las verdades abstractas y conoce al Creador . [Esta esencia] perdura para toda la eternidad. Es lo que el sabio Rey Salomón dijo: “El polvo torna a la tierra de donde era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio” (Eclesiastés. 12:7).

 

10.- Todo lo que dijimos sobre estos temas, es como una gota en un barril[81], y aunque son temas arduo profundos, no lo son tanto como los temas desarrollados en los capítulos  primero y segundo. Las cuestiones dilucidadas en el tercer y cuarto capítulo[82] se denominan: “Maase Bereshit” (“La creación”)[83]. Exhortaron los antiguos sabios que no se predique sobre estos temas en público, sino a individuos en forma particular, a quienes se le enseña estos temas y se los explica.

 

11.- ¿Cuál es la diferencia[84] entre Maase Mercaba[85] y el Maase Bereshit ? [La diferencia es] que con respecto a Maase Mercaba, aun en forma particular no se le transmite sino al que es versado en el tema, que comprende por sí mismo, revelándole solo un extracto de estos temas [y en forma alegórica], en cambio, al tratarse el Maase Bereshit, se enseña en forma particular aunque el educando no tenga la capacidad de entenderlo por sus propios medios, transmitiéndole todo lo que le es posible comprender al respecto. ¿Cuál es la causa que no se predica [acerca de este tema[86]] en público? Por ser que no todos poseen los conocimientos [necesarios] para entender y elucidar el tema en forma clara[87].

 

12.- Cuando el ser humano reflexiona sobre estos temas, hasta comprender [profundamente] toda la creación, los ángeles, el universo, el hombre y demás, vislumbrando la sabiduría del Santo Bendito Él en todas Sus obras y creaciones, [entonces] aumentará su amor a Dios, sedienta estará su alma y todo su cuerpo anhelando a Dios, Bendito Él; asimismo experimentará temor y pavor ante su propia bajeza, indigencia e insignificancia; y cuando se compare a sí mismo  con la [maravilla] de los astros o aun más, [al equipararse] con alguna de las esencias puras[88], separadas de la materia[89] y completamente incorpóreas, se verá a sí mismo como un sujeto reducido y ruborizado, limitado y vacuo.

 

13.- Los temas de estos cuatro capítulos con los cinco preceptos[90] [en ellos analizados], es lo que los antiguos sabios denominaron Pardés (“El Jardín Celestial”), tal como dijeron[91]: “Cuatro ingresaron al Pardés” y a pesar que pertenecían a los sabios más destacados del pueblo de Israel, no todos poseían la capacidad intelectual para conocer y percibir todas estos temas en forma clara. En mi opinión, no es apropiado que ingrese al Pardés sino aquel que se ha saciado de pan y carne. Al decir pan y carne me refiero a saber lo prohibido y permitido en cuanto a los preceptos, a pesar que estos temas fueron denominados por los sabios como “Temas Minúsculos”, tal como dijeron: “Los Temas Mayúsculos [son las relacionadas con] Maase Mercaba[92] y Temas Minúsculos: las controversias de Abaie y Rabba[93]”. Y a pesar de ser así[94] , empezar por ellos[95] es lo más apropiado, ya que éstos comienzan a proyectar el intelecto del hombre; más aun, [teniendo en cuenta] que ese es el mayor bien que brindó el Santo Bendito Él, para el asentamiento de este mundo[96], en vistas a heredar el mundo por venir. Además, estos temas, son propicios para ser aprendidos por todos, grande y chicos, hombres y mujeres, inteligentes o no tan inteligentes.

Capitulo 5

1.- Todos los que pertenecen a la casa de Israel tienen como precepto santificar ese gran Nombre[97], pues  está escrito: “Y seré santificado  entre los hijos de Israel” (Levítico. 23:32), asimismo, tienen prohibido profanarlo pues esta escrito: “No profanareis Mi Santo Nombre”(Ídem). ¿Qué alcances tiene esto? Si, por ejemplo, un no judío amenaza de muerte a un judío para que transgreda cualquier precepto mencionado en la Torá, el judío ha de transgredirlo y no dejarse matar, pues al respecto esta escrito: “Para que los cumpla el hombre, y por ellos vivirá” (Levítico 18:5), vivirá por ellos y no que muera por ellos. El que se deja matar por ellos, se considera culpable[98].

 

2.- Esto se aplica[99] a [1º] todos los preceptos, excepto los referentes a la idolatría, la conducta sexual ilícita[100] y el derramamiento de sangre. Pero si al judío se le dice, aludiendo a alguna de estas tres transgresiones: Transgrédela o serás muerto, debe dejarse matar y no transgredirla. [2º], esto se aplica a cuando el no judío lo obliga a transgredir para propio provecho[101], por ejemplo cuando decreta que se continúe la construcción de su casa aun en Shabbat, o que se le cocine su alimento [en Shabbat] o forzar a una mujer para cohabitar con ella[102], y casos similares. Pero si su intención es hacer que transgredan los preceptos gratuitamente[103], si [la extorsión] ocurre a solas, sin que haya allí diez judíos, debe transgredir y no dejarse matar; pero si la amenaza ocurrió delante de diez judíos, debe dejarse matar y no transgredir, aunque se trate de infringir cualquier precepto entre los preceptos.

 

3.- Este procedimiento rige en tiempos en que no se vive una persecución religiosa[104], pero en época de hostigamiento, es decir cuando se alza un rey perverso, como Nabukodonosor y otros, que decretan un ultimátum a los judíos para que abandonen su fe, o algún precepto, [en estos casos] debe dejarse matar y no transgredir, aunque se trate de un precepto [simple] ya sea que suceda delante de diez[105] o que fuera forzado a solas.

 

4.- Quienquiera que esté en el caso de “transgredir y no ser muerto” pero se deja matar por no transgredir, es culpable[106]; quienquiera que esté en el caso de “dejarse matar y no transgredir” y se deja matar por no transgredir, he aquí que santificó el Nombre de Dios. Si su martirio fue en presencia de diez judíos, se dice que santifico el Nombre de Dios públicamente, como Daniel, Janania, Mishael y Azaria, así como Rabí Akiva y sus compañeros. Estos son mártires de [las caprichosas imposiciones  de los distintos] imperios, cuyo rango es insuperable[107], sobre ellos fue dicho: “por Tu causa somos muertos cada día, somos reunidos como ovejas para el matadero” (Salmos. 44:23). Quienquiera que este en la situación de dejarse matar y no transgredir, y transgrede sin dejarse matar, he aquí que esta profanando el Nombre de Dios[108] y deroga el precepto de santificar el Nombre de Dios, como así también, viola el precepto de no profanar el Nombre de Dios. Aun así, al ser que infringió por Extorsión, no es pasible de pena; demás esta decir que el tribunal no lo hace pasible de la pena capital, aun en el caso de que haya asesinado bajo amenaza, ya que solo es condenable quien actúa por propia voluntad, en presencia de testigos y con advertencia previa[109]. Como esta escrito con respecto al que sacrifica a sus hijos a Molej[110]: “Yo mismo pondré Mi rostro contra aquel hombre” (Levítico. 20:5), cuya Explicación unánime [que nunca fue motivo de discusión], es que al decir “aquel hombre” no [se refiere a] aquel que fue Extorsionado, ni a aquel que lo hace sin saber, como tampoco al que lo hace por equivocación. Si en lo referente a la idolatría, que es la falta mas grave, al que transgrede bajo amenaza no se hace pasible de la pena máxima, ni siquiera el tribunal lo imputa, con mayor razón[111] el que transgrede un precepto cualquiera. Asimismo esta dicho con respecto a las depravaciones sexuales [en el caso de violación]: “mas a la joven no le harás nada, no hay en ella ninguna culpa digna de muerte, pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le mata, así es este caso” (Deuteronomio. 22:26).

 

 

5.- Si no judíos, amenazaran a mujeres diciéndoles: “entréguennos una de ustedes para que la impurifiquemos[112], de lo contrario impurificaremos[113] a todas”, deben dejarse impurificar[114] y no entregar una mujer judía en manos de ellos; asimismo, si no judíos los Exhortan diciendo: “entréguennos a uno de ustedes para que lo matemos, de lo contrario mataremos a todos”, deben dejarse matar3 y no entregar a un judío en manos de ellos. Pero si les especificaron y dijeron: “entréguennos a fulano, de lo contrario mataremos a todos”, si [ese individuo] era pasible de muerte como por ejemplo Sheva hijo de Bacri[115], [en ese caso] debe ser entregado; evitando enseñarles abiertamente que deben actuar así. Pero sino es digno de muerte[116], deben dejarse matar y no entregar a un judío en manos de ellos.

 

6.- Así como en los casos de Extorsión [diferenciamos entre las tres transgresiones[117]], de igual modo [se ha diferenciado] en las situaciones de enfermedad; por ejemplo: quien enfermase al Extremo de peligrar su vida, y los médicos prescriben un tratamiento que implica la violación de un precepto; en los casos en que el enfermo corre peligro de muerte, se debe infringir cualquier precepto de la Torá para curarlo, a Excepción de cometer idolatría, incesto o asesinato, los cuales nos están vedados aun en circunstancias Extremas. Si transgredió[118] y se curó, el juzgado le aplica la pena correspondiente.

 

7.- ¿De dónde se deduce que aun a los enfermos graves les esta vedado infringir estas tres transgresiones? [Se desprende] de lo dicho: “Amaras al Eterno. tu Dios, con todo tu corazón, con todo tu ser y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio. 6:5) [es decir] aun en el caso de tener que entregar su alma. [Con respecto a] quitar la vida de un judío para curar a otro, o para rescatar a alguien de manos del opresor, lo lógico es que no se debe privilegiar una vida por sobre la otra[119]. Asimismo el incesto fue igualado al asesinato[120] como esta escrito: “mas a la joven no le harás nada, no hay en ella ninguna culpa digna de muerte, pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le mata, así es este caso” (Deuteronomio. 22:26).

 

8.- ¿Cuándo se permite infringir el resto de los preceptos [a Excepción de los tres antes mencionados] para curarse ? Siempre y cuando transgreda de manera tal que no le produzca placer. Por ejemplo: se alimenta al enfermo [con todo tipo de alimentos vedados, si es necesario, como] reptiles, y moluscos prohibidos, así como, en la festividad de Pesaj, alimentos leudados, o alimentarlo en el día de Kipur, [todo esto] de forma tal que no tenga [el enfermo] goce en su ingestión, pero si no tiene satisfacción gustativa con su alimentación, por ejemplo vendajes con las substancias mencionadas, o ingerir lo prohibido junto a cosas amargas, de modo que no tenga deleite del alimento vedado, [de esta manera], aunque el enfermo no este en estado de Extrema gravedad, es licito alimentarlo de esta forma, a Excepción de substancias que contengan mezcla de carne con leche o de kilaim[121], ya que en estos casos esta prohibido consumirlos incluso sin tener satisfacción; por lo tanto, [en estos dos últimos casos[122]] no deben ser suministrados a pesar de no tener placer con su ingestión, a Excepción de casos en que peligra la vida.

 

9.- Quienquiera que haya puesto sus ojos en una mujer, [de modo tal] que enfermare de Extrema gravedad, y los médicos afirman que no tiene cura hasta que cohabite con ella, [aunque esto le ocasione] la muerte no se le autoriza cohabitar con ella, aunque se trate de una mujer soltera. [Es mas], ni siquiera se le permite entablar dialogo con ella aun con una cortina entre ellos, [aunque esto le ocasione] la muerte no se le concede hablar con ella; para que las hijas de Israel no vengan a ser cosa ligera [a ojos de ellos] y terminen haciendo promiscuidades.

 

10.- Quienquiera que transgreda voluntariamente cualquiera de los preceptos mencionados en la Torá, sin compulsión, sino por desdén o como desafío, profana el Nombre de Dios[123]. Es por eso que dice con respecto al juramento en falso: “y profanaras el Nombre de tu Dios, Yo soy el Eterno” (Levítico. 19:12). Si la transgresión fue en presencia de diez judíos, se dice que profano el Nombre de Dios públicamente. Asimismo, quienquiera que se abstenga de realizar una transgresión o cumpla un precepto, sin mediar ningún interés mundano, no por temor o vanagloria, sino a causa del Creador, Bendito Él, como ser el caso de José el justo, al abstenerse de la mujer de su patrón, [o casos por el estilo], santifica el Nombre de Dios.

 

11.- Hay otras cosas que están comprendidas en el termino: profanación del Nombre de Dios, tal es el caso de cuando un gran erudito de la Torá, famoso por su espiritualidad, realiza actos que despiertan [sospechas y] comentarios negativos entre la gente, aunque [los actos realizados] no sean transgresiones, profana el Nombre de Dios. Por ejemplo, comprar algo sin abonarlo inmediatamente, siendo que posee el dinero y posterga el pago cada vez que le es requerido o que se extralimite en lujuria, o beber y comer con el vulgo, entremezclado con ellos, o que su dialogo con sus semejantes no es en forma agradable y su rostro hacia los demas no es amable sino enojoso y nervioso, o actitudes semejantes, todo acorde a la grandeza del sabio , es preciso que sea puntilloso sobre si mismo y que se comporte en forma mas extricta que lo normal.

Asimismo si el erudito ha sido escrupuloso en su conducta, amable en su conversación, sociable, agradable, absteniéndose de ofender a sus ofensores, honrando aun a quienes lo han tratado sin respeto y comerciando con fe, sin permanecer en demacia en compania del vulgo ni en  sus asentamientos, viendolo siempre profundizando en la Torá, envuelto en su manto y coronado con sus filactelias, exigiendose a si mismo en todos sus actos una conducta mas estricta que lo normal, esto siempre y cuando no implique alejarse en demacia [de los demas] o vivir aislado, [en sintesis, obrar]  de manera que gane la admiración de los demas, que todos lo quieran y anhelen sus actos[124], he aquí que santifica el Nombre de Dios; acerca de él fue dicho: “Él me dijo: Tú eres mi siervo, Israel, en quien me glorificaré” (Isaías. 59:3).

Capitulo 6

1.- Todo aquel que borra uno de los Nombres elevados y sagrados con los que el Santo Bendito Él es llamado, es pasible de pena, pues esta escrito con respecto a la idolatría: “y borrarás sus nombres[125] de esos lugares, no haréis así al Eterno vuestro Dios” (Deuteronomio. 12:3-4).

 

2.- Siete son los Nombres [que no se deben borrar]: I)  el Nombre que se escribe hvdy que es el Nombre inefable[126], II) A-donay, III) E-l, IV) E-loha o E-lohim, V) E-hye, VI) Sh-adday, VII)TZe-vaot. Quienquiera que borre, aunque sea una sola letra de estos siete Nombres, es pasible de la pena correspondiente.

 

3.- Toda letra agregada al principio [de los Nombres, a modo de articulo o preposición[127]], se pueden borrar, por ejemplo [a veces] la letra hebrea “l” (L)  antecede [ a modo de preposición] al nombre: “LA-donay” o la letra “b” (B) [que a veces] antecede [ a modo de preposición] al nombre: “BeE-lohim” y otros por el estilo. Estas letras agregadas al principio no poseen la Sublimidad del Nombre de Dios. Por el contrario, las letras agregadas al final [de los Nombres, a modo de pronombres[128]], por ejemplo la letra hebrea “!” (J) [agregada como pronombre] al final del Nombre: E-loheja, o las letras hebreas: “mk” (JEM) [agregadas como pronombre] al final del Nombre: E-lohejem, y otros por el estilo, no deben ser borrados, y se consideran como una de las letras del Nombre de Dios, debido a que la Sublimidad del Nombre de Dios [se Extiende hasta esas letras] y las consagra. A pesar de haber sido consagradas y recae sobre ellas[129] la proscripción de borrarlas, el que [infringe y] borra una de estas letras añadidas, no recibe la pena estipulada por la Torá, no obstante, el juzgado está facultado para penarlo.

 

4.- Escribió las dos primeras letras del Nombre E-lohim o del Nombre inefable, ya recae sobre ellas la inhibición de borrarlas, ya que ellas [estas dos letras] conforman un Nombre por si mismo[130]. Pero si escribe [las dos primeras letras] del Nombre Sh-adday o del Nombre Tz-evaot, [éstas letras] pueden ser borradas[131].

 

5.- El resto de los apelativos[132] con los que se alaba al Santo Bendito Él, como ser: Misericordioso, Compasivo, Elevado, Poderoso, Grandioso, Confiable, Celoso, Fuerte y otros por el estilo, son  considerados como el resto de las Escrituras [Bíblicas] y pueden ser borrados.

 

6.- Un objeto en el que esta escrito el Nombre de Dios, debe recortar el sitio en el cual se encuentra el Nombre de Dios[133] y colocarlo en la Gueniza[134]. Si el Nombre estaba grabado en un objeto de metal o de vidrio y fundió ese utensilio, es del mismo modo inculpado[135], [en este caso] debe cortar el lugar donde esta el Nombre de Dios para colocarlo en la Gueniza 7. En el caso que el Nombre de Dios estuviere grabado en su piel, no debe lavarse ni untarse con cremas[136], asimismo no es adecuado que ingrese a lugares donde no es apropiado para permanecer en él con el Nombre de Dios[137]. En el caso que precise realizar una oblución ritual en agua[138], debe vendarse el lugar[139] con goma[140] y luego hará la inmersión. Si no tiene goma disponible, cubrirá el lugar 8 con su ropa, sin presionar demasiado, para que no se considere interrupción[141], ya que todo el motivo de este vendaje es para no hallarse desnudo ante del Nombre de Dios.

 

7.- Quienquiera que retire una piedra del altar[142], del santuario en sí o del atrio, dañinamente[143], es pasible de sanción, ya que esta escrito con respecto a la idolatría: “destruiréis sus altares” (Deuteronomio. 12:3) y agrega: “No haréis así al Eterno vuestro Dios” (Deuteronomio 12:4), de igual manera, aquel que queme [cualquier] madera del santuario dañinamente, se hace pasible de sanción, ya que esta escrito: “quemareis sus arboles” (Deuteronomio 12:3) y agrega: “No haréis así al Eterno vuestro Dios” (Deuteronomio 12:4).

 

8.- Los textos Bíblicos, así como sus comentarios y Explicaciones, no deben ser quemados ni destruidos. Todo aquel que los destruye[144], recibe la pena estipulada por el juzgado. Esto se aplica a los textos Bíblicos que fueron escritos por un judío con la sublimidad requerida, Excluyendo el caso de un hereje judío que escribe un ejemplar de la Torá, en cuyo caso los textos Bíblicos por él escritos son quemados incluyendo todos los Nombres sagrados que en ellos figuran, debido a que [dicho hereje] no cree en la santidad del Nombre ni tampoco lo escribió por la causa de Dios, sino que él considera estos escritos como cualquier otro libro, al ser ésta la ideología [que el escriba tiene en mente], los Nombres de Dios allí escritos, no reciben la condición de sagrados; siendo un precepto quemarlos, para no permitir que el nombre de herejes y sus actos sean perpetuados. Un Nombre de Dios que fue escrito por un idolatra, es colocado en la Gueniza[145], como así también un ejemplar de la Torá que se avejento y callo en desuso  o que fue escrito por idolatras, es colocado en la Gueniza2.

 

9.- Todos los Nombres de Dios[146], que se menciona [en Génesis], en el Contexto de Abraham, son sagrados[147], aun aquel que dice: “A-donay, si he hallado gracia...” (Génesis 18:3) es sagrado. Asimismo todo Nombre 2 que fue dicho a Lot, no es sagrado[148], a Excepción de aquel que dice: “Y dijo Lot a ellos: -Y ahora A-donay, halle tu siervo gracia... para salvar mi alma” (Génesis 19:18-19). Todos los Nombres utilizados en [el episodio de] la colina de Biniamim[149], son sagrados. Todo Nombre que figura en[ el episodio] de Mijá[150] no es sagrado, Asimismo, todo Nombre que figura [en el Contexto de] Navot, no es sagrado. Toda vez que aparece el nombre Shelomò (Salomón) en el Cantar de los Cantares, es sagrado[151] y son considerados como un apelativo[152], a Excepción de aquel que dice: “Los mil (ciclos) serán para ti Salomón” (Cantar de los Cantares. 8:12). Toda [vez que figura el termino] Rey en el libro de Daniel, no es sagrado, a Excepción del que dice: “Tu Rey de reyes...” (Daniel. 2:37) y es considerado como un apelativo.

Capitulo 7

1.- Una de las bases de nuestra religión, es saber que Dios hace que el hombre tenga profecía[153]. La profecía no recae sino sobre el hombre sabio[154], rico[155] y vigoroso en cualidades[156]; aquel que no es superado jamas por sus impulsos [o pasiones] de ningún tipo, sino que con su propia capacidad, domina constantemente  sus impulsos [o pasiones]; además, es poseedor de un amplio, [agudo] y certero discernimiento, en Extremo. Aquel que esta senido de todas estas cualidades, con un cuerpo sano[157], habiendo penetrado en el Pardes[158], imbuido por la profundidad de esos temas, perfeccionando sus cualidades racionales para analizar y concebir, elevándose cada vez más, apartándose del camino del vulgo que transcurre en las tinieblas [de la ignorancia]; entrenando su espíritu hasta no encontrarse en él ningún pensamiento mundano[159] ni la insensatez de lo cotidiano[160], ni fantasías, sino que su mente esta orientada hacia las alturas[161], aferrada al Trono Celestial, para concebir aquellas entidades superiores, elevadas y sagradas, vislumbrando la sabiduría del Santo Bendito Él, desde el esencia superior[162], hasta el nivel terrenal, percibiendo la grandeza de ellos [alcanzado este grado de perfeccionamiento[163]], inmediatamente la inspiración Divina se posa sobre él. En el momento en que la inspiración Divina recae sobre él, su alma se entremezcla con el nivel de los ángeles llamados Ishim[164], convirtiéndose en otra persona, y percibe por sí mismo que no es el mismo que era antes, sino que supero el nivel de los demás hombres sabios, tal como fue dicho con respecto a Saul: “de manera que tú profetizaras y serás transformado en otro hombre”(Samuel I 10:6)

 

2.- Los profetas ostentan diversos grados, tal como en la sabiduría hay sabios superiores que otros sabios, así en la profecía hay profetas superiores que otros. Todos [los profetas, cualquiera sea su nivel,] perciben la imagen profética solo en sueño o visión nocturna; o durante el día si han caído en trance, tal como dice: ”en visión Me revelaré, en sueños le hablaré” (Números. 12:6). Luego de profetizar, todos sus miembros se estremecen y su cuerpo desfallece hasta que queda inconsciente, [es cuando] su mente queda libre[165] para discernir lo que verá[166], tal como dice con respecto a Abraham: “He aquí que un pavor y una gran oscuridad se abatía sobre él” (Gen. 15:12), y como dice en Daniel: “Y vi la gran visión, y no me quedaron fuerzas porque la lozanía de mi semblante se convirtió en palidez y me faltaron las fuerzas” (Daniel. 10:8).

 

3.- Las nociones que se le revelan al profeta en la visión profética, se le presenta en forma alegórica, quedando inmediatamente grabada en su mente, la elucidación de dicha alegoría, hasta saberlo [claramente]. Como la “escalera que vio Yaacob, nuestro padre, con los ángeles ascendiendo y descendiendo por ella (Gen. 29:12), siendo todo ello una alegoría sobre los reinos y su avasallamiento[167], tal como los “seres vivientes” que contempló Ezequiel (Ezequiel. 1:5), como la “olla hirviendo” y la vara de almendro” que vio Jeremías (Jeremías. 1:11-13), y el “rollo escrito” que divisó Ezequiel (Ezequiel. 2:9) y la “medida (efá)” que contempló Zacarias (Zac. 5:6) y así el resto de los profetas. En ocasiones perciben la alegoría y su aclaración, como los casos citados, otras, donde nos relatan solo la dilucidación y otras donde nos describen la alegoría solamente sin descubrirnos su esclarecimiento, como algunos pasajes de Ezequiel y Zacarias; mas, esta claro, que todos los profetas perciben sus profecías por medio de la alegoría o parábolas.

 

4.- Los profetas, no profetizan en el momento que les place, sino que predisponen su mente, logran un animo alegre y benévolo, y buscan distanciarse, ya que la profecía no se obtiene por medio de la melancolía, ni por medio de la ociosidad, sino por medio del regocijo. Es por esto que los discípulos de los profetas portaban arpas, tambores, flautas y violines, procurando [por intermedio de ellos] alcanzar la profecía[168], a esto se refiere cuando dice: “encontrarás un grupo de profetas bajando del alto con un salterio y un tambor, una flauta y un arpa delante de ellos y estarán profetizando”(Samuel. I 10:5) es decir se encaminan por los senderos de la profecía, hasta que profetizaban, tal como suele decirse: “fulano se engrandece”.

 

5.- Los que aspiran a profetizar, se los denomina: “discípulos de los profetas”[169], no obstante preparar su mente, es posible que se pose la Presencia Divina[170] sobre ellos o que no se pose[171].

 

6.- Todo lo que hemos Expresado con respecto a la profecía, es válido para todos los profetas, a Excepción de Moisés, nuestro maestro, padre de todos los profetas. ¿Cuál es la diferencia entre Moisés  y el resto de los profetas? I) todos los profetas [reciben la profecía] en sueños o visiones, en cambio Moisés, nuestro maestro, profetiza despierto, en estado de lucidez, tal como dice: “y al allegarse Moisés a la tienda de la reunión para hablar con Él, oía la Voz que le hablaba a él” (Números. 7:89), II) todos los profetas [alcanzan la profecía] por intermedio de un ángel, es por eso que perciben lo que perciben en forma alegórica o simbólica[172], Moisés, nuestro maestro, no percibe por intermedio de los ángeles, pues así fue dicho: “boca a boca habla con él” (Números. 12:8) y agregó: “y hablaba el Eterno con Moisés, rostro a rostro” (Éxodo. 33:11) y dice: “la apariencia del esplendor de Dios, él divisa” (Números. 12:8), es decir, sin alegorías, sino que capta los mensajes directamente, sin metáforas o simbolismos. Es lo que la Torá atestigua de él: “revelación, mas no con parábolas” (ibídem), es decir que no profetiza con alegorías, sino con revelación que obtiene en forma contundente. III) Todos los profetas, temen, se aterrar y se impresionan [de las visiones que contemplan], no sucede así con Moisés, nuestro maestro, tal como lo Expresa: “como habla un hombre con su prójimo” (Éxodo. 33:11), es decir, tal como un individuo no siente pavor al escuchar a su compañero, así Moisés, nuestro maestro, poseía el equilibrio mental [y corporal] para entender la profecía y permanecer de pie apaciblemente[173]. IV) Los demás profetas no poseen la capacidad de profetizar en cualquier momento que lo desean, no sucede así con Moisés, nuestro maestro, sino que [en todo momento que] desea inmediatamente el Espíritu Divino lo reviste y la profecía se posa sobre él, sin necesidad de [tener que] predisponer su mente, ni perseguirla[174],  ya que él [siempre] está orientado y preparado, permanece como los ángeles celestiales. Por los tanto, recibe profecía en todo momento, tal como dice: “y les dijo a ellos: deteneos y habré de escuchar lo que el Eterno prescribirá para vosotros” (Éxodo. 9:8), esto es lo que Dios le aseguró, como dice: “Ve diles a ellos: volved vosotros a vuestras moradas, empero tú, aquí, permanece ante Mi” (Deuteronomio 5:27-28). Has aprendido que todos los profetas, al apartarse de ellos la profecía, regresan a sus moradas, osea, sus necesidades corporales, tal como lo hacen el resto de los hombres, es por eso que no se separan de sus mujeres, [en cambio] Moisés, nuestro maestro, no regresó a su morada habitual, desligándose definitivamente de la mujer y todo lo que a ella se asimila[175]; permaneciendo unida su mente a la Fuente eterna, y no se apartó jamás de él la gloria [y majestad] e “irradiaba la piel de su rostro” (Éxodo 34:29), consagrándose como el resto de los ángeles.

 

7.- Es factible que la revelación que Experimenta el profeta sea personal, [para él mismo], para Expandir su mente, ampliar su sabiduría hasta concebir lo que antes no concebía sobre temas sublimes. Es factible, también, que fuera enviado[176] a un pueblo cualquiera, o a los habitantes de alguna ciudad o reino, para adoctrinarlos,  hacerles saber lo que deben hacer, o prevenirlos acerca de la maldad de sus actos. Cuando se lo envía [con algún cometido] se le otorga una señal o prodigio, para que los habitantes del lugar sepan que en verdad fue Dios el que lo envió. No todo aquel que obra una señal o prodigio debe ser considerado profeta, sino, aquel que, a priori, es sabido que es digno de llegar a la profecía, por su sabiduría y actos con los cuales sobresale del resto de los hombres de su edad, encaminándose por los elevados y Exclusivos caminos de la profecía[177]; si luego [de todos estos requisitos] realiza una señal o prodigio, afirmando que Dios lo envió, es nuestro deber escucharlo y obedecerlo, pues esta dicho: “a él escucharán” (Deuteronomio. 18:15). No obstante, es posible que realice una señal o prodigio y en realidad no se trate de un profeta, y esa señal pueda ser atribuida a un truco, aun así debemos escucharlo, por tratarse de un hombre sabio, elevado y digno de tener profecía, lo consideramos como tal. Similarmente nos fue prescrito con respecto a pronunciar el veredicto en un juicio en base a dos testimonios de gente fidedigna, a pesar que pueda Existir una[mínima]  posibilidad de que mientan, por tratarse de personas decentes a nuestros ojos, no consideramos que nos engañan[178]. Sobre este tipo de situaciones fue dicho: “  ”(Deuteronomio. 29:28) y esta escrito: “porque el hombre mira a los ojos, mas el Eterno contempla los corazones” (Samuel. I 16:7).

 

Capitulo 8

1.- El pueblo de Israel no creyó en Moisés, nuestro maestro, por los prodigios que realizó, ya que aquel que cree por los milagros, en su corazón anida la duda, al ser que es factible que la señal fuera realizada por medio de un engaño o artimaña. Sino que todos los milagros que realizo Moisés en el desierto, respondían a necesidades del momento, no para aportar una prueba acerca de [la veracidad de] su profecía, [por ejemplo:] fue necesario eliminar a los egipcios,  entonces abrió el mar y los hundió en él; precisaban sustentarse, les hizo descender el mana; estaban sedientos, golpeó pues la roca [y Extrajo agua de ella]; se revelaron contra él la congregación de Koraj, fueron tragados por la tierra, y así con el resto de los milagros. Entonces, ¿en [base] a qué creyeron en Moisés? [la confianza en él quedo sellada] en la escena del monte Sinaí. Que nuestros[179] ojos contemplaron y no Extraños, nuestros oídos lo escucharon y no otros; el fuego, los ruidos, el fulgor, y Moisés se internó en la niebla y la Voz le haba a él y nosotros escuchamos: “Moisés, Moisés, ve diles a ellos tal y cual cosa”, y así dijo él: “rostro a rostro habló el Eterno con vosotros” (Deuteronomio 5:4) y fue dicho: “no con nuestros padres concertó el Eterno este pacto” (ibídem). ¿De dónde deducimos que la revelación del Monte Sinaí es la única prueba de que su profecía[180] es verdadera e incuestionable? Pues esta dicho: “he aquí que Yo voy a venir hacia ti, en la espesura de la nube, para que escuche el pueblo al hablar Yo contigo, y también en ti tendrán fe para siempre” (Éxodo. 19:9), se desprende de este versículo, que antes de este suceso, no creían en Moisés de una manera [absoluta y] persistente, sino que con fe que dejaba lugar a dudas y cuestionamientos.

 

2.- Ocurre entonces, que aquellos a quienes fue enviado [Moisés], se convirtieron en testigos de que su profecía es verdadera. Demás esta realizar para ellos una señal, ya que en este aspecto él[181] y ellos están en el mismo nivel, tal como dos testigos que presenciaron un evento juntos, cada uno es manifestante de que su compañero esta diciendo la verdad, y no precisa Exponerl