“Miljamot Hashem”
“Maamad Al Dibre Jazal”
Rabí Abraham Ben Harambam
Rabí Abraham hijo de Rambam (Maimónides)
Versión castellana y comentarios de
R. Itzjak Sakkal
Creí oportuno traducir este compendio acerca de los dichos de los sabios, debido a su importancia pues en él, R. Abraham ben Harambam, se refiere y dedica un profundo análisis a cómo entender las palabras de los sabios, ya sea que cuando los sabios se refieren en sus palabras a parábolas y relatos, como así también cuando refieren una historia con connotaciones legales. De esta manera nos otorga las herramientas, fórmulas y llave para entender cabal e íntegramente lo que los sabios quisieron enseñar, haciendo foco en el objetivo e intención de lo que quisieron decir, sin distraer nuestra vista en la escenografía y demás detalles con los que los eruditos adornan sus relatos o de aquellos detalles que utilizaron para esconder de la vista del vulgo aquellos temas demasiados profundos que les serían difícil o imposible de entender de buenas a primeras.
Entender qué es lo que los sabios en realidad se refirieron con sus palabras es uno de los motivos que otorgan relevancia e importancia a este tratado. El segundo motivo es erradicar la idea de que los relatos de los sabios (para el que los entiende literalmente) suenan ridículos o fuera de la realidad, asimismo trata de apartar lo más posible la idea del milagro, es decir, el judío no es milagrero, aunque no por eso reniega de la posibilidad del milagro. Fiel a la tradición de los grandes sabios, (Maimónides, su padre, entre ellos) tratará de alejar la idea del milagro recurriendo a él sólo cuando el texto literalmente dice que se trata de un milagro, o aunque la fuente no lo diga, recurrirá a la idea del milagro cuando el relato no puede ser explicado racionalmente de otra manera.
De esta forma, R, Abraham complementa la tarea ya comenzada por Rambam en La Guía de los Perplejos en donde en forma ordenada y general lo que hizo en aquella obra fue demostrar a las personas intelectuales e instruidas, conocedoras de la realidad y la física como así también versado en las escrituras y las palabras de los sabios, que estos temas, es decir, la Torah y la realidad-lógica se complementan, todo esto lo logra mediante explicaciones lógicas y racionales. No obstante en lo concerniente a los relatos de los sabios que abundan en el Talmud, Maimónides, sólo se refirió a ellos en forma muy breve y de paso, es por eso que su hijo, R. Abraham, consideró correcto ampliar y completar esta tarea, otorgando los medios y herramientas, en forma ordenada y clasificada para que podamos entender correctamente los dichos de los sabios como así ahondar en la profundidad del mensaje. Logrando todo este gran objetivo en un compendio de unos breves capítulos de pocas páginas.
Este coloquio se encuentra editado hoy en día en el libro “Miljamot Hashem” editado por el Mosad Harav Kook y forma parte de una nutrida bibliografía legada por R. Abraham que constaba de varios y voluminosos volúmenes acerca de distintos temas, halájicos, moral, etc, de los cuales solo han salido a luz una mínima parte.
Coloquio: Acerca de los dichos[1] de los Sabios Hebreos
1. Introducción
Es importante saber, que los dichos de los sabios, que conservamos, son escasos y dispersos algunos en el Talmud[2] y otros en los Midrashim[3]; sumado a esto debo aclarar, que muchos de estos dichos pasaron desapercibidos, siendo muy pocos los exegetas que se abocaron a ellos se percataron de su profundo mensaje, es decir, que en general, los dichos de los sabios, no fueron producto de un intenso estudio y análisis, por lo tanto, no siempre el verdadero sentido de la frase fue descubierto y explicado.
Mi padre y maestro, pensó componer un escrito con respecto a los proverbios de los sabios, así lo expresó en la introducción al capítulo Jelek de la Mishná[4], empero finalmente desistió de ello, tal como lo afirma en la introducción de la Guía de los Perplejos.
Luego de su deceso, comencé a explicar algunos aspectos del tema, mas no me aboqué plenamente en ello por cuanto me sumergí en la composición de este libro, que lo consideré de mayor utilidad para la materia en cuestión, aun así despertaré tu reflexión y tú por tu parte, pon atención a la forma en que se han expresado los sabios en sus máximas, comprendiendo su verdadero significado, evitando de esta manera menospreciar[5], desestimar[6] o contradecir la veracidad de sus palabras.
No debes confundirte o suponer que todo relato extraño, narrado por ellos se refiere a sucesos milagrosos, tal como los que se les atribuyen a los profetas, o creer ingenuamente que Dios obra maravillas con los sabios y piadosos de la misma manera y al mismo nivel que lo hizo con Moisés, Elías, Eliseo o cualquier otro profeta[7].
Lo que suele motivar esta confusión, es el hecho de tomar textual y literalmente las palabras de los sabios. Hubiera sido suficiente para comprender esto, aclararte que en las palabras de los sabios existe también un mensaje interior y oculto; cuanto más, si a ello le sumamos lo que mi padre, que su recuerdo sea para bendición, ya reveló en sus escritos al respecto; empero me embarga el deseo y la voluntad de explayarme y esquematizar los dichos de los sabios, acorde a las diferentes categorías, como lo haré a continuación valiéndome de los ejemplos que sean necesarios. No obstante creí oportuno incluir esta introducción.
2. La importancia de analizar lo dicho.
Es imperioso que sepas que no es digno sostener una ideología sólo por la fama y alto nivel de persona que la pregona, aceptando sus dictámenes sin detenerse a analizar profundamente qué es lo que sostiene esa ideología, si es verdadera o no[8], pues quien así actúa se conduce erróneamente[9] y con muy malas cualidades. Ésta actitud además de estarnos vedada por la Torá, es algo que la razón misma rechaza. Lógicamente no es propio actuar así[10], pues esto empequeñece y mengua la verdadera percepción en cuanto a la fe. Bajo el punto de vista de la Torá, es condenable pues se desvía del camino verdadero apartando sus ojos de lo correcto. Aseveró Dios: “No favorecerás al pobre ni mostrarás preferencia con el grande, con equidad habrás de juzgar” (Levítico 19:15), más aun: “No habrás de ser condescendiente con conocidos en el juicio” (Deuteronomio 1:17)
No hay diferencia al respecto entre aquel que adopta tal opinión sin haberla analizado o aquel que defienda la postura de los sabios sin tolerar que alguien opine lo contrario, pues él razona para sí: “por ser que los sabios eran grandes en sabiduría, obviamente, todo cuanto ellos dijeron debe ser correcto”; todo esto está igualmente incluido en la prohibición enunciada en Levítico 19:15 y Deuteronomio 1:17.
Acorde con lo expresado hasta aquí, deducimos que a pesar de la gran sabiduría y erudición de los sabios, debe quedar claro que no por dicha fama debemos acatar todo lo que ellos opinan con respecto a la medicina o las ciencias naturales de la misma manera y tenor con que aceptamos sus opiniones en lo que respecta a la explicación de la Tora[11], tal como nos fuera encomendado: “Y harás todo lo que ellos te encomendaren”
Esta postura era asumida por los mismo sabios, así, encontraras entre los sabios que ante la opinión ajena a la lógica talmúdica o incoherente decían: "Por Dios, aunque esto lo hubiere dicho Josué, no lo hubiera aceptado", es decir no aceptaría dicha afirmación aunque proviniera de un profeta[12], puesto que ese argumento no puede ser sustentado en forma coherente y lógicamente, producto de un análisis u otro método de razonamiento de los que el Talmud se vale para explicar u opinar[13] . Alcanza con lo dicho como prueba al respecto sin necesidad de aportar las expresiones de los sabios del Talmud acerca de la medicina, las cuales en la realidad se demostró que no eran correctas, o las técnicas para evitar abortos que tampoco son correctas y casos similares que se abordan en el Talmud babilónico tratado Shabbat capítulo ocho y otros[14].
En otra ocasión te explicaré por qué algunos tomaron como absolutas las opiniones talmúdicas referentes a medicina sin que éstas fueran correctas para la medicina y la realidad[15].
[Por lo tanto, se impone una necesaria diferenciación entre los dichos de los sabios, si lo que expresaron se refiere a alguna ley, precepto o principio de la fe, tal afirmación debe ser acatada sin disentir, mas si se trata de una declaración de tenor científico que no interfiere con alguna ley, precepto o principio de la fe, entonces existe lugar para el disenso, ver Guía de los Perplejos, parte III capítulo 14].
Debes percatarte que lo expuesto, por mi padre y maestro en las Leyes Éticas (Hiljot Deot) capítulo cuarto[16], no lo hizo porque así lo expresaron los sabios en el tratado Berajot página 62, sino que lo agregó porque eso es algo básico para la salud tal como lo afirman las ciencias médicas, es decir, no comer sino cuando esté hambriento, o no beber sino cuando esté sediento, o que cuando sienta deseos de beber no se demore en saciarlo o que cuando sienta la necesidad de evacuar que no se contenga y lo postergue[17], etc.
Por todo lo expuesto, no podemos argüir sobre Aristóteles que, por tratarse de un erudito en filosofía y sabiduría, el cual construyó teorías lógicas indiscutibles acerca de la demostración de la existencia de Dios y otras por el estilo, aceptar por eso, esa otra teoría suya acerca de la eternidad del mundo, o aquella otra acerca de que Dios no sabe (no le importa) los detalles de lo que hacemos[18], como asimismo no podemos argumentar que, así como se equivocó en estas dos últimas teorías, también se equivocó en todo lo demás[19] Empero todo sabio e inteligente, debe aplicarse a comprender cualquier hipótesis y teoría, analizándola profundamente, manteniendo lo que es correcto y anulando lo que no corresponde.
Así también cuando en un tema no nos sea claro cuál de las dos posturas es la correcta, tampoco debemos inclinarnos hacia alguna de las dos opiniones, sea quien fuere el que la postule. Pues así actuaron nuestros sabios los cuales en varias oportunidades afirmaron:
“Si el dictamen en discusión es algo que fue recibido por transmisión[20] entonces lo recibiremos sin objetar, empero si el mismo es producto del razonamiento, entonces tengo lo que argüir”.
También en otras oportunidades procedieron así, sobre todo en aquellos temas en los que no se logro una opinión consensuada entre las dos posiciones, quedando la definición de esa disputa en suspenso, es decir sin decretar como ninguna de las dos opiniones ("Ticu"). Otras veces encontrarás, que persuadidos por las pruebas que aportó la otra parte, se han retractado, aceptando que la otra postura es la correcta y no la de ellos, así, encontrarás que dice que tal rabino se retractó y decretó como la otra opinión, más aun, tal es el grado de fidelidad a la justicia que existen casos en que los sabios dijeron: “Los razonamientos que expuse ante ustedes no eran correctos, me he equivocado”.
En dichos casos no debes pensar que tales retractaciones se debieron a la importancia y erudición de los sabios que esgrimían la postura contraria, sino que cambiaron de opinión porque las pruebas aportadas por la otra parte eran claras, convincentes y no dejaban lugar a dudas.
He aquí que expondré ante tus ojos una disputa de nuestros eruditos, en ella podrás apreciar la sinceridad y compromiso con la verdad que ellos poseían. El mismo se encuentra en el Talmud babilónico, tratado Pesajim, página 94 folio b, en donde dice:
“Los sabios de Israel sostenían que durante el día el sol se desplaza por debajo de la esfera celeste y por la noche lo hace por sobre la esfera celeste[21], en cambio los sabios griegos sostienen que durante el día el sol se desplaza por sobre la tierra y por la noche por debajo de la tierra[22]; cuando Rabí escuchó la opinión de los sabios griegos, concluyó: ‘me parece más probable la tesis de ellos y puedo aportar pruebas de que están en lo cierto, el hecho de que los manantiales durante el día están fríos y por la noche más cálidos demuestra esa tesis’”[23].
Con este ejemplo, a pesar de ser superfluo, puedes apreciar el amor a la verdad que poseían nuestros sabios.
Percátate de la gran enseñanza del párrafo anterior, pues Rabí no profirió su conclusión basándose en la autoridad y grandeza de los unos o de los otros, sino por medio de pruebas, inclinándose por la postura de los sabios griegos, merced a la deducción lógica que pudo establecer, la cual le pareció una prueba aceptable.
Presta atención también, que Rabí no se inclinó hacia la tesis de los sabios griegos así y no más, sino que lo hizo sustentándose en el razonamiento que ya expresáramos y es por eso que afirmó: “me parecen más probables” pues estas palabras no denotan un convencimiento pleno, ya que si así fuera hubiera sentenciado conforme a los sabios griegos, tal como lo hicieron los sabios en otra ocasión en que dijeron: “en este punto vencieron los sabios griegos a los sabios Israel”[24].
Como ves, con justa razón este hombre (Rabí (fue llamado: “Nuestro santo maestro”, puesto que un hombre que aparta la falsedad de su mente y asienta la verdad en su lugar, sin temor a desdecirse si encuentra que sus afirmaciones no son correctas, sin duda se trata de una personalidad superior (santo)[25].
Queda pues demostrado que cuando nuestros sabios sostenían una opinión, lo hacían porque consideraban que ella era correcta y verdadera, independientemente del individuo que la profirió o la sostuvo, sea éste importante o no[26].
3. Cinco categorías de prédicas
Luego de esta introducción, afirmo, con la ayuda de Dios, la cual invoco para el análisis de la verdad, que todos los dichos y prédicas de los eruditos del Talmud y demás fuentes, pueden dividirse en cinco categorías, a saber:
1er Categoría: Expresiones que se entienden literalmente.
Está compuesta por aquellas expresiones que deben ser entendidas en forma literal sin pretender transmitir otra cosa fuera de lo escrito textualmente y lo que se percibe a simple vista, sin necesidad de tener que recurrir al ingenio o la imaginación para revelar mayor información de dicha frase. Ejemplo de esta categoría es lo expuesto en el Talmud, tratado Berajot, página 31, folio a, donde dice:
“Dijo Rabí Iojanán en nombre de Rabí Shimón hijo de Iojai: No debe el hombre reír (deleitarse) en extremo en este mundo, pues está escrito (Salmos 126:2): ‘entonces[27] nuestra boca se llenara de júbilo’”.
2da Categoría: Sentido más profundo.
Pertenecen a este nivel aquellos dichos de los sabios que poseen un sentido externo y otro más profundo, siendo este último el objetivo verdadero de la expresión y no el sentido externo-literal.
No en vano lo expusieron de esta manera, es decir, que el sentido externo sostiene casi lo contrario de lo que el sentido más profundo afirma.
La mayoría de los dichos de esta clase ya fueron explicados por mí padre en su libro: Guía de los Perplejos, y en el comentario que realizó a la Mishná.
A esta categoría pertenecen los expuestos en el Talmud, tratado Taanit, página 31, folio a:
“Dijo Rabí Eliezer: En el futuro, Dios hará una ronda con los justos en el Jardín del Edén, y Él se erguirá en medio de ellos y cada uno señalara con su dedo, como dice (Isaías 25:9) ‘Dirán en aquel día: He aquí nuestro Dios, este es el que esperábamos y el que nos salvo, nos alegramos y regocijamos con Su salvación’”
Cualquier ser pensante, provisto de una fe verdadera, notará claramente cuán lejano está el verdadero mensaje de esta frase, del sentido literal.
Lo que Rabí Eliezer verdaderamente quiso expresar es que la recompensa de aquellos justos merecedores del mundo por venir, es la percepción de la Divinidad en forma tan clara como jamás hubieran podido alcanzar en este mundo. Esta captación y apego a Dios, es el máximo bien, el cual no puede ser superado por ningún otro[28].
Así, comparó tal alegría con la que se experimenta en las fiestas cuando se baila y se hacen rondas[29], asimismo, comparó el regocijo de cada uno y uno al alcanzar ese nivel tan claro, que otrora (en vida) les estaba vedado, diciendo: “cada uno señalará con su dedo”[30] y al decir: “nos salvó” se refiere a la liberación del alma racional, con la ayuda de Dios, de las ataduras del enojo y la furia, aportando prueba de la belleza, el honor y la verdad que alcanzarán los justos diciendo: “nos alegraremos y regocijaremos en Su salvación”.
De esta forma todo el gran objetivo fue expuesto en breves palabras y en forma íntegra, transmitiendo una compleja e invalorable información con pocas frases. Con este ejemplo es suficiente para que analices casos similares.
3er Categoría: Dichos literales de difícil comprensión.
Son aquellas expresiones que no poseen otro sentido que el expuesto literalmente, mas revelar el sentido literal de dichos aforismos y compenetrarse en su mensaje es algo que se le dificulta a la mayoría de los que abordan esa ardua tarea, al punto de no comprender la afirmación en absoluto o aun peor, entender justo al revés de lo que los sabios pretendieron decir. Esto es así, debido a que la profundidad del tema tratado, sumado al uso de palabras polivalentes, hacen que se torne dificultosa su comprensión hasta llegar al punto de convertirse en cierto grado más difícil que la categoría anterior.
Por lo tanto se debe ser muy cauteloso y prudente al interpretar los pasajes que se inscriben en esta tercer categoría, pues con facilidad pueden conducirnos a errores y apartarnos de la senda correcta.
Ejemplo de esta categoría es lo expuesto en el Tratado Berajot página 5 folio b:
“Constantemente debe el hombre hacer prevalecer el buen instinto sobre el mal instinto, tal como versa en Salmos 4:5: ‘Temblad y no transgredáis. Discurrid con vuestro corazón sobre vuestro lecho y callad’. Si con eso alcanza para desplazar al mal instinto bien, sino que recite los versículos del “Shemá”[31], como dice el versículo citado: “…en sus lechos”, si con esto logra apaciguar su impulso bien, sino que medite acerca del día de la muerte, como dice: “…callad”.
Como podrás observar, no se esconde detrás del sentido literal algún otro mensaje, no obstante el texto es un tanto complejo, pues a lo que se refiere cuando dice: “mal instinto” o “buen instinto” no es algo que este bien definido y por lo tanto no se puede comprender bien cómo es que las estrategias sugeridas puedan servir para alcanzar dicha meta.
En cuanto a mí, trataré de elucidarte este pasaje para que te sirva de guía y ejemplo en textos similares. Lo primero que se debe notar, es el lenguaje imperativo[32] de controlarlo y dominarlo.
Cuando dice: “el buen instinto” se refiere al discernimiento, racionamiento, intelecto.
Al decir: “mal instinto”, hace alusión a los placeres corporales, bajas pasiones y semejantes. El objetivo por lo tanto es que el individuo debe imponer su intelecto por sobre sus placeres e impulsos corporales, teniendo en mente siempre esta postura.
Si con esta premisa le es suficiente para controlar sus pasiones[33], dichoso de él, si no es así, que recite versículos o palabras que lo hagan reflexionar, apaciguando de esa manera sus apetitos, tratando de desviar su atención hacia otros asuntos[34].
Asimismo recitar el “Shemá”, compenetrándose del sentido de cada palabra de esos versículos. Dos fueron los motivos por el cual se seleccionó el “Shemá”, el primero, aunque no el más concluyente, alude a lo escrito en el versículo Salmos 4:5 antes citado : “en vuestro lecho” (literalmente: en vuestro acostarse N del T), y en el “Shemá” esta escrito: “al acostarse”, es decir, se aplica “Guezerá Shabá”[35] y enriquecida con el razonamiento lógico.
El segundo motivo, el más convincente, por cuanto en el “Shemá”, se menciona la importancia del buen instinto (intelecto), la unidad de Dios, el amor y el servicio a Él con sinceridad y entereza, doblegando los impulsos negativos, tal como está escrito: “No os inclinareis en pos de vuestro corazón ni en pos de vuestros ojos”. Reforzando el buen impulso (intelecto) al decir: “Y seréis santos ante vuestro Dios”.
Continuando con la cita de los sabios, luego del “Shemá”, afirman: “si con ello bastó para sobreponerse, bien, etc.”, es decir, si la pasión no puede ser controlada y su corazón incircunciso no se somete (a su intelecto) con lo que sus labios pronunciaron y expresaron con los versículos citados en el “Shemá”, entonces que trate de doblegarlo pensando en el día de la muerte[36] y el final de todo ser y con esto será suficiente para derrotar a los impulsos negativos y subyugarlos, tal como afirman: “Medita en estas tres cosas y será difícil que llegue a transgredir: 1) sé conciente de donde vienes, 2) a donde vas y 3) ante quien tendrás que rendir cuentas de tus actos” (Mishná, Avot)
4ta Categoría: Expresiones alegóricas.
Corresponde a aquellos dichos de los sabios en los cuales emplean algún versículo en forma alegórica, sacándolo de su contexto, utilizándolo en forma poética para ilustrar su postura[37], de ninguna manera el autor de dicha expresión supone que ese es el sentido del versículo.
Ejemplos de esta categoría se encuentran en el tratado Taanit, página 9, folio a, en el que Rabí Iojanán sostiene: “Está escrito: Diezmar; diezmarás, es decir: diezma y entonces te enriquecerás[38]”.
O lo dicho allí también con respecto al versículo: “Y les concederé bendición sin límite”, dijeron: “hasta que se cansen tus labios de decir basta (pedir un límite)” y así casos similares.
Por lo tanto es inadmisible pensar que toda interpretación dada por los sabios a los versículos bíblicos fueron recibidas por ellos de boca de sus ancestros[39], y éstos de boca de sus maestros, así hasta llegar a Moisés, pues de esta manera piensan los que todavía no alcanzaron la madurez intelectual. Mas en realidad, toda interpretación a cualquier versículo de la Biblia que no este relacionada con algún fundamento o principio de la fe[40], como así tampoco se refieren a alguna ley de los preceptos de la Torá, ten por sabido que tal interpretación no es algo que ese erudito haya recibido por transmisión hasta remontarse a Moisés nuestro maestro[41]. No obstante, encontrarás entre estas interpretaciones algunas que responden a criterios racionales y otras no tanto, ya que fueron utilizadas poéticamente[42] o graciosamente, para ilustrar una situación o postura, y para lograr este último objetivo, parafrasean las mismas palabras del versículo con la intención de transmitir la idea de ellos.
Otras veces, hay que examinar la frase con detenimiento, pues utilizan la similitud de las palabras del versículo, empero, no se refieren a su significado literal, sino a algún concepto asociado o insinuado suspicazmente.
Es por eso que puedo permitirme el atrevimiento de decir que no me satisface la interpretación de Rabí Iehoshua, sección “Beshalaj” con respecto al versículo que dice:” y escucho Jetró y vino,…” en donde se cuestiona: “¿Qué fue lo que escuchó Jetró para venir? Escuchó acerca de la guerra contra Amalek y vino”.
Esta interpretación la hizo Rabí Iehoshua basándose en su razonamiento, no es que lo haya recibido por transmisión, prueba de ello es que sustenta su opinión diciendo que es lo que en la Biblia está escrito inmediatamente antes del versículo en cuestión. Empero si su interpretación la hubiera recibido por transmisión, no hubiera precisado aportar una prueba o apoyo a su explicación.
Otro punto que refuerza esta idea es el hecho que otros sabios opinan de forma diferente, es decir que sostienen que lo que Jetró escuchó fue otra cosa, por lo tanto no puede ser una explicación recibida por transmisión, pues todo lo que fue recibido por transmisión, posee el carácter de inobjetable, y notarás que en el mismo sitio en que se expreso Rabí Iehoshua, Rabí Elazar disiente y sostiene que lo que Jetró escuchó fue la revelación del monte Sinaí, aportando pruebas a su opinión. Rabí Eliézer dice que lo que escuchó Jetró, fue la partición del mar Rojo, aportando también él pruebas a su opinión. [...]
Asimismo encontrarás que la mayoría de las explicaciones de los sabios[43] a los versículos bíblicos, se inscriben dentro de esta cuarta categoría, las cuales de ninguna manera constituyen la explicación al versículo citado, sino que son dichos por sí mismos y el versículo es sacado de su verdadera explicación para reforzar lo que ese sabio pretendía transmitir en ese momento.
Todo cuanto te expliqué referente a esta categoría, es algo claro que solo el insensato o despistado pueden pensar lo contrario.
Resta agregar que esta categoría puede ser subdividida en muchos niveles, tantos como el número de sabios que las expresan, pues cada uno de los autores lo enuncia acorde a su grado de sabiduría. Debes percatarte de ello.
5ta Categoría: hablaron en lenguaje exagerado.
Son aquellas expresiones de los sabios que denotan un lenguaje de exageración[44] o imaginario[45] como por ejemplo, lo dicho en el tratado Pesajim, página 62, folio b:
“Entre el primer Azael y el otro Azael se podría cargar 400 camellos con explicaciones que se han escrito sobre ellos”
Y afirmaron algunos de los exegetas que el primer Azel hace referencia a la palabra que figura en un versículo determinado y el último Azel se refieren al versículo siguiente (es decir dos versículos consecutivos). Sea cual fuere la explicación que le quisiéramos dar a esta expresión, no escaparía del rango de la exageración, pues me parece inconcebible que se pueda completar la carga de cuatrocientos camellos aun con los comentarios escritos sobre la totalidad de la Biblia, con mayor razón al tratarse de solo dos versículos; por lo tanto se hace obvio que se trata de un lenguaje exagerado.
Ya me han antecedido otros que sostenían de esta misma manera[46]. Esta categoría es ínfima en comparación con las anteriores, por ser que la mayor parte de sus dichos expresados en forma exagerada solo se tratan de historias y relatos, tal como te lo expondré a continuación.
4. Cuatro categorías de relatos
En cuanto a los relatos e historias que exponen los sabios[47], se pueden esquematizar en cuatro categorías:
1 Cosas que ocurrieron en la realidad.
Esta categoría esta compuesta por aquellos relatos que ocurrieron tal y como fueron relatados y fueron escritos, pues eran imperiosos saberlos para poder extraer de ellos una enseñanza. Esta enseñanza podía referirse al campo legal, al área de fe, conductas morales o que la citada historia contenga algún suceso maravilloso, similar a la categoría expuesta anteriormente, de todas maneras esta categoría a su vez se subdivide en otras cuatro:
l.a De enseñanza legal
Aquellos relatos de los cuales se extrae una enseñanza legal, como por ejemplo lo citado en el Tratado Sucá, página 28, folio a, respecto de quien estaba sentado en la Sucá y si bien no estaba por completo dentro de ella, su cabeza y la mayor parte de su cuerpo estaban dentro de la Sucá, donde dice:
“Los de la Escuela de Hilel le dijeron a los de la Escuela de Shamai: ‘Sucedió una vez al dirigirse los sabios pertenecientes a la Escuela de Hilel junto con los de la Escuela de Shamai a visitar al erudito Rabí Iojanan ben Ajorani, he aquí que lo encontraron en la sucá, con la mayoría de su cuerpo y la totalidad de su cabeza debajo de la sucá, mas la mesa estaba fuera de la sucá, dijeronles los de la Escuela de Shamai: “De aquí tienen prueba”, a lo que les respondieron los sabios de la Escuela de Hilel: “Si así has hecho, no has cumplido en tu vida con el precepto de la sucá”.
O lo relatado en el tratado de Ketubot 94 folio b, donde nos refiere un suceso en el que la madre de Rami ben Jamá, en un documento escrito por la mañana le cede todos sus bienes a él.
En otro documento, escrito por la tarde, figura que le cede todas sus pertenencias a su otro hijo Mor Ukva ben Jamá. Rami, se presentó delante de Rabí Sheshat el cual decretó que él (Rami), era el legítimo heredero. Por otro lado, Mor Ukva (el otro hijo), se presentó en el tribunal de Rabí Najmán reclamando que a él le pertenece la herencia; concordando con él Rabí Najmán.
Al cabo, Rabí Sheshat, se persentó en el tribunal de Rabí Najmán, inquiriéndole en base a qué le otorgó la herencia a Mor Ukva. Entonces le preguntó Rabí Najmán a Rabí Sheshat:
“-Primero, explícame, señor mío, por qué, usted, Rabí Sheshat, concedió la herencia a Rami ben Jamá”
A lo que respondió Rabí Sheshat:
“-Pues, noté que el documento de Rami ben Jama, antecede al de Mor Ukva”
Le replicó entonces Rabí Najmán:
“-¿Acaso no sabe mi señor, que en dos documentos fechados el mismo día, aquí en Jerusalem, no hacemos diferencia si uno antecede al otro, a menos que así lo especifique el mismo documento?”.
Entonces, Rabí Sheshat, le cuestionó:
“-Si es así, ¿en base a qué, mi señor, decretó que pertenece a Mor Ukva la herencia?”
Y le contestó Rabí Najmán:
“Pues así lo entendimos los jueces”
Rabí Sheshat declaró:
“-También así lo entendimos los jueces, al decretar que Rami ben Jama es el heredero”
A lo que le contestó Rabí Najmán:
“-Dos cosas desfavorecen la postura de mi señor: primero, que mi señor no es juez matriculado y yo si, y la segunda, que mi señor, tal como ha expresado, se basó en el razonamiento para dictaminar la sentencia, y recién ahora, luego que fue rebatido ese razonamiento, pretende sostenerse con el argumento: ‘así lo entendieron los jueces’”.
Relatos como estos abundan en cantidad.
1.b De cualidades morales y éticas
Corresponden a esta categoría las historias que nos inculcan cualidades morales y éticas, tales como las relatadas en el Tratado Shabbat, página 30, folio b, donde dice:
“En toda circunstancia debe el hombre ser humilde como Hilel el sabio, y no irritable como Shamai, tal como lo apreciamos en un suceso que ocurrió con dos hombres, en el que uno le propuso al otro exacerbar a Hilel, mas no lo lograron[48]”.
La enseñanza extraída de aquel suceso es que se debe imitar a Hilel acorde a las posibilidades de cada uno, pues aquel sabio no se enfadó ni se inmutó ante los agravios de esos dos hombres vulgares, esa es una cualidad muy altruista. Hay muchas de este tipo de historias en el Talmud.
1.c De principios de fe.
Este nivel esta conformado por aquellos relatos en los que se extraen de ellos nociones y principios de la fe, tal como lo expresa en el Tratado Taanit, página 23, folio a, donde cita:
“Ocurrió cierta vez que le pidieron a Joní Hameaguel: ‘Reza para que llueva’, a lo que les respondió: ‘pongan a resguardo de la lluvia los hornos que se usan para Pesaj’[49] luego rezó, mas no llovió, acto seguido, hizo un círculo y se paró dentro de él y dijo: ‘Soberano del universo, tus hijos posan sus ojos sobre mí, etc.’”
Este episodio concreto, nos lega una profunda enseñanza acerca de la verdadera fe, aquella en la que Dios escucha las súplicas de sus servidores y les responde en momentos de angustia, tal como versa (Deuteronomio 4:7): “¿Y que otro pueblo tiene a Dios tan cerca, como el Eterno nuestro Dios, atento a todas nuestras súplicas?” , o tal como lo expresa el profeta (Isaías 58:9): “Entonces llamarás y el Señor te responderá”, y dice (Salmos 91:15) “Me invocarán y les responderé”
Otro caso similar, encontrarás en el Tratado Taanit, página 20, folio a:
“Cierta vez ascendió el pueblo de Israel en peregrinación hacia Jerusalem y no tenían agua para beber, entonces fue Nakdimón ben Gurión… por eso fue llamado Nakdímón, pues el sol se puso a causa de él[50]”; y ejemplos como este abundan en el Talmud.
l.d Relatos extraños y sorprendentes.
Se inscriben en esta clase aquellos acontecimientos que se plasmaron por escrito debido a lo extraño y sorprendente del evento, tal como se relata en el tratado Iomá, página 83 folio b: en un suceso en el cual las deducciones de Rabí Meir lo ayudaron a intuir de qué tipo de persona se trataba aquel posadero y tomar precaución.
Cierta vez Rabí Meir junto con Rabí Iehudá y Rabí Iosé estaban viajando y debieron pernoctar en una hostería. Rabí Meir solía poner mucha atención en los nombre de las personas, mientras que sus compañeros no lo hacían. El nombre del dueño de la posada le despertó sospechas a Rabí Meir, puesto que lo relacionó con palabras similares de un pasaje bíblico, el cual presagia malos acontecimientos. Por lo tanto Rabí Meir, no confió sus bienes para que aquel hombre se los cuide, mientras que sus compañeros, no hicieron caso de ello y le confiaron sus bienes para que se los cuide.
Al final, este hombre les robo las pertenencias a Rabí Iehudá y a Rabí Iosé, mientras que Rabí Meir, conservó sus bienes por haber desconfiado de aquel hombre. He aquí que este suceso no se compuso sino para demostrar la sabiduría de Rabí Meir[51].
Y así con los casos similares, pues los relatos de esta naturaleza proliferan en el Talmud, especialmente en el tratado Guitín.
No obstante, te percatarás de que los relatos pertenecientes a esta categoría, los exegetas extraen otras enseñanzas de ellos las cuales pretenden insertarse en alguna de las tres clases que anteceden a esta. No obstante, esta cuarta clase, merece ser considerada como una más, además de las tres anteriores, por lo que he expuesto hasta aquí.
2. Sucesos que ocurrieron en sueños[52].
Comprenden esta categoría, las narraciones de sucesos que ocurrieron en sueños, mas fueron relatados en un lenguaje sencillo y popular, (sin especificar que se trataba de un sueño), pues era algo tan obvio que ninguna mente sana supondría que ocurrió en la realidad. Ejemplos de esto es lo relatado en el tratado Berajot, pagina7, folio a:
“Dijo rabí Ishmael[53]: -Ocurrió cierta vez en Yom Kipur, al ingresar en el Santo Sanctorum para realizar la ofrenda del incienso, divisé al Soberano del Universo, posado majestuosamente sobre el trono excelso y sublime... etc.[54]”
Y así existe una prolífera lista de historias similares. Asimismo, abundan los relatos